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sábado, 15 de junio de 2013

Y, sin embargo, se mueve


            Les molesta, sí, les molesta que haya inconformistas. Y les molesta más que hagan patente este inconformismo, sea mediante manifestaciones, protestas o, simplemente, vestir tal o cual color en su camiseta. Les molesta y lo llaman “violencia”. Olvidan que el derecho de manifestación no lo han inventado estos “violentos” una mañana de abril, no; es un derecho recogido en nuestra Constitución. Concretamente, en el art. 21 se dice:

1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa.

2. En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que sólo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.

            Les  molesta que los indignados con este despropósito de modelo de gobierno, incumplidor de sus promesas electorales, se reúnan para debatir o simplemente para mostrar su descontento. Tampoco lo soñaron una noche de primavera, sino que está explícito en el art. 3 de LO 9/1983:

1.       Ninguna reunión estará sometida al régimen de previa autorización.


             Al sentirse molestos se revuelven en una sarta de argumentaciones creada a su imagen y semejanza, evidenciando lo que interesa y obviando lo que desagrada, convirtiendo sus discursos en meras tomas subjetivas de la realidad. Por eso aluden a que estas corrientes sociales rechazan lo establecido, como si fuera un pecado criticarlo por inútil e innecesario, pues lo que sirvió durante las vacas gordas no ha de ser, necesariamente, la panacea cuando son las flacas las que nos visitan.

            Se critica al 11M y se les adjudica la complacencia de la izquierda cuando jamás se han pronunciado en ningún sentido ideológico. Y se critica que fueran apoyados por parados, ciudadanos descontentos… ¿Quién si no? ¿Acaso iban a tener el apoyo de la derecha, gobernando, o de la iglesia ocupada en mejorar nuestra educación? Y se critica, también, que estas protestas ocuparan un espacio importante en los medios de comunicación. Si tan poca consideración les merece, ¿por qué les preocupa que aparezcan en los medios? ¿Tal vez debería censurarse la actividad de estos grupos, penalizar la reunión de más de cuatro personas o resucitar la “Ley de vagos y maleantes”?

             Y, ahondando en la divagación, menosprecian la labor de estos colectivos que “no tienen peso ideológico” y “no aportan alternativa alguna”. Obvian, intencionadamente la cuestión principal: ¿Por qué no aportan nada? Se lo diré, porque el hermético sistema que sufrimos se lo impide. Y para ello mantienen listas cerradas, diferentes baremos para la representación parlamentaria, y otras particularidades a favor de un sistema más bipartidista que plural. Si tan convencidos están nuestros gobernantes de sus virtudes, ¿por qué no dan un primer paso abriendo las listas electorales para que elijamos libremente a nuestros representantes mandando al pozo del olvido a corruptos e inmorales?

             Cuando nuestra Carta Magna supera de largo la mayoría de edad, aún hay rescoldos de una España de charanga y pandereta que echa de menos tiempos pasados donde no cabía la pluralidad, expresarse libremente y, sí, protestar ante la incoherencia. Esto, llanamente, se llama libertad. Pero debe doler mucho leer esta palabra, como le dolía al dictador chileno cuando la pronunciaba Víctor Jara- solo por eso ordenó asesinarlo- o, sin ir más lejos, cuando Jarcha la cantaba aquí mismo a los cuatro vientos.

            Les molesta, critican y se lamentan de que banqueros y políticos estén en el punto de mira. ¿Quién si no? ¿Acaso es culpable de esta situación el funcionario que cumple sobradamente su horario, el autónomo que paga sus impuestos o quien, de modo inexplicable, ha perdido sus ahorros? ¿Por qué, entonces, se les penaliza restándoles derechos? ¿Por qué esa pérdida de derechos revierte en el apoyo a quienes provocaron esta hecatombe? ¿No es una paradoja?

             Deberían, quienes predican más que dar que dar trigo, repensarse estas cuestiones; si de verdad procede seguir, “porque siempre se ha hecho así”, apoyando a quienes nos han demostrado su incapacidad; o, tal vez ponerse, en momentos tan delicados, de parte de los débiles, marginados y estafados por un sistema que se ha mostrado ineficaz para gestionar nuestros recursos.

             Supongo que entre quienes les resultan incómodos está la PAH, recientemente galardonada por ser una "organización excepcional que lucha por los valores europeos". Por eso, por ser reconocidos por el Parlamento Europeo, han sido descalificados e insultados. ¿No es sobrepasar el absurdo?

             Afortunadamente no vivimos la época de Galileo, por lo que tendrán que asimilar la libertad de expresión, de reunión y manifestación, perfectamente legítimas, en lugar de proponer la hoguera para quienes, más allá de opinar diferente, dedican buena parte de su tiempo a intentar cambiar algo este deslavazado mundo. En todo caso estoy convencido de que, como aquel, mantendrían lo de “Epur si mueve”.
 
                                                                                                                                       Javier S. Sánchez
                                                                                                                                          Diario de Ávila

domingo, 5 de mayo de 2013

Bocetos de voceros

Antes me causaban admiración, ahora perplejidad y náuseas. Llegados al punto de mirar con la misma incredulidad que vergüenza ajena a quienes tratan de vendernos lo negro por blanco, asistimos al concierto de palmeros que, además de participar de la teatralidad de los líderes de su equipo, se transforman en bocetos de sí mismos para ser altavoces de aquellos.


Su táctica, que no estrategia- requiere más cuidado-, es repetir los mantras de unos tótems que día tras día ejercen de bustos parlantes, quienes, con una frialdad que asustaría a los propios esquimales, repiten machaconamente su mentira al objeto de convertirla en verdad.

Estos bocetos, estos voceros, en algunos casos llegan a superarlos, pues no se conoce límite a su obstinación ni a su fanatismo.

Resulta que tenemos que admitir que un partido que se presenta a las elecciones con un programa, blanco sobre negro, no cumpla ni una de sus promesas. Y lo dicen sin inmutarse, sin hacer un solo gesto, como si la naturalidad y la artificialidad, piedra filosofal mediante, fueran una sola cosa.

El cacique de turno, con esa misma naturalidad-artificialidad, nos explicaba: “es que si no hubieran hecho esas promesas que sabían que iban a incumplir, no hubieran salido elegidos”. Y se quedó, como dicen en mi pueblo, tan “oreao”.

Supongo que, por el mismo razonamiento, asumirán que una campaña electoral de millonarios gastos deba tener lugar, aún cuando ya se da por supuesto que nada de lo que se nos dice tiene valor alguno.

¿A qué culpar, entonces, a la herencia, a la herencia de la herencia y al propio Viriato? ¿No tendrían en su día, por tanto, el mismo derecho a “las promesas están para incumplirlas”, a “puedo decir lo que me venga en gana porque haré lo que me parezca”? ¿Es que no se les puede pedir responsabilidades a unos y otros cuando se han ofrecido voluntariamente a servir a los demás? ¿Qué le queda a un ciudadano si otro ciudadano como él defiende que la mentira ha de ser necesaria para gobernar? Asumiendo estas premisas no resta más que el silencio: el silencio de la mordaza, el silencio del miedo, el silencio del tibio que, acomodado en su indiferencia, espera que vengan otros con más “mentiras necesarias” y “más incumplimientos justificados”.

La proliferación del eufemismo ha venido a encenagar sobremanera este escenario donde nada es lo que es y abarca todo tipo de farsa porque, oiga: “Y tú más”. Como si la argumentación pudiera basarse en esas tres palabras. ¿Podría alguien, imputado por un delito, presentarse ante el juez diciendo: “Mire, señor juez, Jack “El destripador” era peor, y Hitler, y Franco…” El juez replicaría: “¿Y qué?”

Responda cada uno de sus palabras, acciones y omisiones; dejen de ampararse en las del vecino, que ya responderá por las suyas. Dejen de perder el tiempo en buscar perífrasis y circunloquios para tratar de explicar lo inexplicable. Trabajen, como en su día prometieron, por el bien de los ciudadanos, especialmente de los más desfavorecidos. Busquen y encuentren medidas, asesores tienen que podrán aconsejarles, si solos no pueden, para salir de este pozo sin fondo en que nos encontramos, precisamente, por sus malas gestiones. No podemos aceptar que la solución se convierta en uno de los más graves problemas. Y si, como parece, no se consideran capaces de resolver los problemas, los de los demás- los suyos están resueltos-, pongan el intermitente y dejen paso a savia nueva. Alguien habrá en este país que sea capaz de resolver un sudoku de tan baja dificultad: cambio de la ley electoral, separación de poderes, ciudadanos iguales ante la ley, justicia para todos, recuperación de los derechos sociales, protección de los más débiles, sanidad y educación públicas, estado aconfesional. Así de sencillo.

lunes, 15 de abril de 2013

Darse de baja...del absurdo.

Veintisiete llamadas hizo mi amigo Mauricio para intentar darse de baja de la compañía telefónica. Ya sabemos lo fácil que resulta firmar el contrato de alta y las dificultades que se nos presentan para desaparecer de sus bases de datos.
Decidido a no gastar un céntimo más en el 902, Mauricio optó por la mejor de las alternativas en estos casos: rechazar los recibos cargados en su cuenta bancaria. Apenas se produjo la devolución del primer cargo, recibió una llamada de la empresa. Un tipo de voz cazallera y estilo barriobajero le amenazó con cortarle la línea si no pagaba el recibo. Lejos de amilanarse, Mauricio le espetó:

- ¡No hay cojones!

El tipo escupió un "Ya veremos" y colgó el teléfono con rabia.

Efectivamente, en apenas cinco minutos la compañía había enviado a Mauricio al pozo del olvido.

Dice la señora Cospedal que "la violencia sólo genera violencia y se volverá contra aquellos que la están ejerciendo". Y yo le digo lo mismo que dijo Mauricio a su compañía telefónica. Vamos, que no la veo yo luchando contra todas las "violencias" que está sufriendo nuestra sociedad, nosotros; desde las subidas de impuestos, las bajadas de pensiones, los deshaucios, la amnesia hacia los dependientes, las amnistías fiscales, el robo de las pagas extras para dárselas a los bancos, el incumplimiento de promesas, el pago, el copago y el repago, el "paso de las líneas rojas" de la educación y la sanidad ("intocables"), la privatización de servicios, la doble vara de medir de la justicia ("todos somos iguales ante la ley"), el trato preferente y privilegios de los políticos, los cada vez más elevados sueldos y el aumento de consejeros y asesores sin mediar las preceptivas pruebas de selección y el contraste de méritos, (a más asesores, se entiende, menos capacidad), las bocas que escupen ocurrencias como "le arranco la cabeza, le doy una hostia", "filoetarras" "nazis", los cada vez más imputados por corrupción, los que estuvieron imputados pero sus casos "prescribieron"...No, no acabo de verla. Porque, según dice,  como "la violencia se vuelva contra aquellos que la están ejerciendo"....
Yo también quiero darme de baja, pero de este absurdo teatro que nos obligan a representar apoyándose en una particular visión de la "democracia".


viernes, 15 de febrero de 2013

Artículo 27



A la desconsideración y menosprecio que estamos sufriendo los funcionarios,- la hemeroteca es profusa en muestras-, tenemos que unir estas escenas, cada día más numerosas, que nos dejan sobrecogidos.


Con la que está cayendo, con la confianza que no nos ofrecen aquellos en quienes un día depositamos la nuestra, bien merece nuestra Constitución un buen lavado de cara. Cada nueva Ley de Educación es un “borrón y cuenta vieja” para seguir involucionando en algo tan fundamental. Si el futuro de un país está en la defensa del capital mientras la educación de niños y jóvenes muestra cada vez más carencias, algo está fallando. Y es grave, muy grave.

Pero, ¿cómo vamos a pedir que sean capaces de llegar a un consenso sobre educación, al desarrollo de una legislación medianamente seria, más allá de los sempiternos debates sobre catalanismo y religión, quienes tienen sus miras en otras batallitas? En mi ejemplar de la Constitución Española de 1978 hoy falta el artículo 27. Lo he recortado para regalárselo a alguno de los responsables de este descalabro. Mañana releeré los relativos a “derecho al trabajo”, “derecho a una vivienda digna”…Una poda necesaria en vísperas de la primavera, con la esperanza de que alguna mente lúcida se atreva a hacer una lectura pausada de nuestro “sagrado” texto antes de que se convierta, parafraseando a Góngora, “en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada”.

http://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza_provincia/zaragoza/2013/02/15/detectan_varios_casos_necesidad_alimentacion_alumnos_infantil_primaria_222543_301.html



miércoles, 11 de julio de 2012

No solo es la minería,...es la educación, la sanidad, los derechos

CARTA DE UN MINERO:


He trabajado 25 años en la mina, bajé a un pozo cuando tenía 18 años y me gustaría deciros que me asombran muchos comentarios que leo sobre la minería y las prejubilaciones, en éste grupo y en otros.
Os doy mi parecer, ...para ver si puedo disipar varias dudas que veo que hay sobre éste sector.

1º La lucha que están llevando los compañeros en éstos momentos, no es para pedir dinero, sino para que se respete el acuerdo firmado el año pasado entre el Ministerio de Industria y los sindicatos mineros, la firma de éste acuerdo tenía unas ayudas asignadas hasta el año 2018.

Éste dinero lo dió La Comunidad Europea y no los Gobiernos Españoles, con ésto quiero decir que no lo puso ningún español para ayudarnos cómo piensa mucha de la gente que tanto nos critica....

En cuanto a éste dinero lo que yo me pregunto, como casi todas las familias mineras, es donde está la parte de los Fondos Mineros que supuestamente iría destinada a la creación de industrias alternativas al carbón en las cuencas mineras, después del cierre de las minas. Pues bien, cómo en muchos otros sectores, el dinero lo manejaron los políticos y los sindicatos. Con parte de éste dinero, os podría decir, por ejemplo, que el Señor Gabino de Lorenzo ( ex-alcalde de Oviedo) pagó las farolas de su ciudad, el nuevo Palacio de Exposiciones y Congresos y otras muchas obras. La ex-alcaldesa de Gijón (la Señora Felgeroso) lo invirtió en la Universidad Laboral y cómo el primero, también en otras obras.

En el Valle de Turón, perteneciente a la Cuenca del Caudal, donde yo vivo, con más de 600 muertos (que sepamos, pues en la guerra civil se quemaron los archivos anteriores) en las minas desde el año 1889 hasta el 2006 cuando se cerraron, hicieron un polideportivo que por cierto, se inauguró sin aseos y así siguen, una senda para pasear y poco más. Todo nuestro entorno está lleno de escombreras, que poco a poco se están intentando recuperar.

Pero de reindustrialización, que es lo crea los puestos de trabajo estables para que siga habiendo vida, casi nada.

2º Veo con asombro que a mucha gente le parece mal ésta ayuda, no quisiera escribir esto, pero hay ayudas a otros sectores como la ganadería, el campo, la pesca y muchas más que no voy a mencionar, yo personalmente me alegro, prefiero que las ayudas sean para los trabajadores que para los chorizos que nos roban todos los días.

3º Después de acabar la guerra civil en este país, parece que muchos de vosotros no sabéis que los mineros españoles estuvieron trabajando una hora gratis, al día y durante muchísimo tiempo, para levantar lo que el franquismo destruyó, cuando en nuestras casas no teníamos ni para comer.

4º En el año 1962 los mineros empezaron una huelga que se extendió por toda España, donde se consiguieron muchos de los derechos que tenemos todos los españoles hoy en día y que ahora están tratando de arrebatarnos. En ésta huelga hubo muchos palos, presos, hambre y destierros hacia otras provincias de España separándolos de sus familias y que empezaron a regresar en el año 1980.

5º Sobre las prejubilaciones, es mentira que los mineros se prejubilen con 40 años y habláis de euros con si fuese que nos tocó la primitiva, la realidad es otra, dentro de de las mensualidades que cobran los prejubilados está incluida la parte de sus pagas extraordinarias y van en función de las categorías laborales, no cobra lo mismo un picador, que un barrenista ó que un ayudante de barrenista etc., su cotización es al 50%, quiero decir con esto que nosotros cada dos años, cotizamos a La Seguridad Social un año más, por ejemplo yo que trabaje 25 años, he cotizado a La Seguridad Social 37 años y medio,¿ alguno de vosotros creéis que llegareis a pagar lo que nosotros aportamos a dicha Seguridad Social?.

6º.El carbón que traen de fuera según vosotros es más barato que el autóctono, lo pongo en duda pero voy a pensar que es verdad, ¿qué queréis vernos siendo unos esclavos como en éstos países? yo no quiero que ningún trabajador del mundo lo sea.

Esto que voy a escribir es un hecho real, he trabajado con compañeros Checos y Polacos, cuando llegaron a Asturias y empezaron a comprar en los comercios, estaban acojonados porque podían comprar la cantidad que quisieran y en sus países no podían hacerlo. La primera Navidad que pasaron con nosotros traían en cada mano una tableta de turrón.. Nosotros les preguntábamos que por qué hacían eso y nos decían que en su país, no se podían permitir ni comprarlo ya que su salario solo llegaba para mal comer. Con esto quiero decir que sino defendemos nuestros derechos nos pasará lo mismo.

7º.Sobre los cortes de carretera contestaré a todos esos que tanto protestan porque los mineros les impiden acudir al trabajo o a estudiar y dicen que cuando tengan problemas en su empresa, irán a los centros de trabajo de otros a "fastidiar". Os diré que siempre que algunos compañeros de otros sectores nos pidieron ayuda para defender sus puestos de trabajo, hemos parado 24 horas, apoyando aquí y fuera de aquí.

Cuando las huelgas de los mineros Ingleses, paramos de trabajar y se hizo una colecta para mandarles dinero para que pudieran alimentar a sus familias. ¿Alguno duda que no vayamos a unirnos a cualquier sector afectado?.Pero parece que ahora cuesta trabajo hasta pedir ayuda a los demás. Apoyarnos unos a otros es fundamental, pero lo que hacemos sin embargo es lo contrario y así los de arriba siempre jugaran con ventaja.

Si todos los trabajadores españoles estuviesen tan unidos como los mineros, los gobernantes de este país se lo pensarían mucho antes de hacernos recortes como los están haciendo, os lo puedo asegurar. Reflexionar sobre quien os impide ir a trabajar o a clase, con los despidos legales de hoy en día y los recortes en educación, los que os lo están impidiendo son nuestros políticos.

También me gustaría decirles a los que opinan que deberíamos ir a quejarnos a Madrid a las puertas del Ministerio y que "a los demás les dejemos tranquilos", que sí que hemos ido, pero por la censura mediática que estamos teniendo puede ser que no se esté informando con transparencia.

Creo firmemente que el trabajador que defiende sus derechos no es un terrorista como nos llaman ahora por luchar por el bienestar de nuestras familias.

Os invito a todos a que salgáis de vuestras casas y defendáis lo vuestro. Quedándoos en casa, estáis permitiendo que poco a poco consigan meteros el hambre en vuestras vidas.

Quieren que nuestros hijos y los vuestros sean analfabetos como nosotros, que vimos las paredes de la escuela más por fuera que por dentro, un pueblo analfabeto es más fácil de dominar.

Manteneros informados, contrastar todo lo que veáis por la televisión, ahora tenéis Internet, móviles, para poder estar en contacto permanente, organizaros, de la forma que queráis, pacíficamente o directamente en las barricadas, pero organizaros! Marcar objetivos a conseguir en un plazo corto de tiempo, el gobierno va muy rápido cuando es su favor y lo sabéis.

Quitar la palabra "miedo" ó la frase "total para lo que va a servir" de vuestras mentes y tomar el control de vuestro futuro.

Si alguien no entiende algo de lo que escribí o me quiere hacer alguna pregunta más concreta, si puedo, se la contestare con mucho gusto.

Muchísimas gracias a todos y todas los que nos apoyáis desde otras provincias y desde otros países.

Un saludo.

Juan José Fernández.



martes, 10 de julio de 2012

Marcha "negra". Soneto.

Rezando a Santa Bárbara bendita,

los pies ardiendo van sobre el asfalto;

y dentro el corazón, negro y bien alto,

forjado de carbón y dinamita.

...

Relámpago en la estepa castellana,

la marcha del carbón, a paso lento,

abre vetas de oscuro sufrimiento

y minas de esperanza en el mañana.

...

No duelen el camino y el estío,

no duelen el cansancio y la fatiga,

no duele el sudor de la jornada.

...

Duelen el alma y el escalofrío

y el grito de la boca que mendiga

el pan para sus hijos descarnada.


Comentarios

martes, 10 julio, 2012


Precioso, Javier, muy emotivo. Es un orgullo para alguien como yo que pertenece a la familia minera leer estas palabras tan bonitas escritas por una persona que no pertenece a la minería ni a sus comarcas. GRACIAS.

Por cierto, lo voy a copiar y añadirle el autor para publicarlo en un grupo que hay de apoyo a los mineros si tu me dejas claro. Besos

Lorena




viernes, 6 de julio de 2012

A grandes males...


Si no fuera porque lo sufrimos en nuestras propias carnes, nadie pensaría que es verdad lo que estamos viviendo. Un día, por eso de la democracia, unos señores se ponen al "servicio" de los ciudadanos. Como quiera que la coyuntura (bonita palabra) no es muy boyante, ponen manos a la obra

y aplican las soluciones que, sin duda, a nadie más que a ellos se nos hubiera ocurrido.
A saber:

- Para mejorar la educación envían al paro a miles de profesores, suben la ratio en las aulas, reducen los recursos y aumentan el horario lectivo.
- Para defender la escuela pública se crean más centros privados.
- Para mejorar la sanidad imponen el "repago" de los medicamentos a los enfermos, privatizan hospitales y reducen la asistencia a las personas dependientes.
- Para mejorar la vida de los pensionistas, bajan sus pensiones.
- Para fomentar el consumo reducen los sueldos subiendo el IRPF.
- Para fomentar la creación de empresas se reducen las inversiones en industria.
- Para fomentar la investigación se limitan los recursos y se prescinde de los investigadores.
- Para mejorar las comunicaciones se construyen ferrocarrilles y aeropuertos que nadie utiliza.
- Para defender la libertad de expresión controlan los medios públicos de comunicación.
- Para ahorrar se baja el sueldo a los trabajadores y se aumenta a los políticos, junto con su número de asesores, dietas, vehículos de lujo...
- Para que la justicia sea independiente los magistrados son elegidos por los partidos políticos.
- Para defender la igualdad de los ciudadanos mientras algunos pensionistas cobran 400 euros, muchos consejeros de entidades bancarias se retiran con indemnizaciones millonarias.
- Para crear empleo algunos políticos acaparan hasta más de diez cargos; otros compatibilizan su labor política con negocios particulares.
- Para mejorar la seguridad en nuestars carreteras se aumentan los controles y el número de sanciones.

La lista es interminable. Dejo un inmenso espacio en blanco para que cada uno añada aquella ocurrencia que le resulte más extravagante.
En resumen:
- Para apagar un incendio utilizaríamos gasolina.

Comentarios

Yolandalunes, 09 julio, 2012


La lista puede ser interminable:

- Para dificultar el cobro de la ayuda al transporte de los docentes se envía la orden firmada en mayo ¡el 2 de julio! Si cuela, "pa´la saca...

- Para sacudirse el problema de las becas de libros (cuánto papeleo, buf...) se lo endilgan a los colegios en septiembre, como si no hubiera otras mil cuestiones que solucionar a principio de curso. ¿Resultado? Los padres no compran ni reservan libros hasta entonces, las librerías no venden y el atasco en septiembre será monumental.

- Para "favorecer el consumo" se liberalizan los horarios comerciales. Los grandes centros abrirán cuando se les antoje porque sus empleados no tienen otra opción, pero los pequeños no podrán competir con ellos. Da pena comprobar cómo cierran una tras otra las pequeñas tiendas, las de trato más personal y agradable. A eso se le llama "favorecer el consumo" y "reducir el paro creando puestos de trabajo", ¡ja!

- Para favorecer los desplazamientos suben las tarifas de las autopistas de peaje, y como por algunas no pasa ni dios aquí en Madrid ¡pretenden cobrar peaje en las autovías! Hala, a viajar por secundarias, tan monas ellas, estrechas, inseguras, pero, eso sí, con unos paisajes de película...

¿Qué más estarán tramando? ¿De dónde piensan sacar más dinero? ¿Qué nos queda aún por sufrir?




jueves, 5 de abril de 2012

Váyase a la mierda...

Artículo redactado por un funcionario del Grupo A. Difícilmente se puede expresar mejor la situación actual. Un saludo.
Resulta que en la década prodigiosa del pelotazo, cuando media España se lo llevaba caliente a casa, cuando un encofrador sin estudios se embolsaba tres mil euros, cuando hasta el último garrulo montaba una constructora y en connivencia con un par de concejales se forraba sin cuento, cuando un gañán que no sabía levantar tres ladrillos a derechas se paseaba en Audi, los funcionarios aguantaban y penaban. Nadie se acordaba de ellos. Eran los parias, los que hacían números para cuadrar su hipoteca, hacer la compra en el Carrefour y llegar a fin de mes, porque un nutrido grupo de compatriotas se estaba haciendo de oro inflando el globo de la economía hasta llegar a lo que ahora hemos llegado.
Y ahora que el asunto explota y se viene abajo, la culpa del desmadre… es de los funcionarios. Los alcaldes, diputados y senadores que gobiernan la cosa pública a cambio de una buena morterada no son responsable de nada y nos apuntan directamente a nosotros: somos demasiados, hay que ultracongelarnos, somos poco productivos. Los responsables bancarios que prestaron dinero a quienes sabían que no podrían devolverlo tampoco se dan por aludidos. Todos los intermediarios inmobiliarios, especuladores, amigos de alcalde y compañeros de partida de casino de diputado provincial no tenían noticia del asunto. Nosotros sí. Como diría José Mota: ¿Ellos? No. ¿Nosotros? Si. Siendo así que ellos? No. Por tanto, nosotros? Si.
La culpa, según estos preclaros adalides de la estupidez, es del juez, abogado del estado, inspector de hacienda, administrador civil del estado que, en lugar de dedicarse a la especulación inmobiliaria a toca teja, ha estado cinco o seis años recluido en su habitación, pálido como un vampiro, con menos vida social que una rata de laboratorio y tanto sexo como un chotacabras, para preparar unas oposiciones monstruosas y de resultado siempre incierto, precedidas, como no podía ser de otra forma, de otros cinco arduos años de carrera. Del profesor que ha sorteado destinos en pueblos que no aparecen en el mapa para meter en vereda a benjamines que hacen lo que les sale de los genitales porque sus progenitores han abdicado de sus responsabilidades. Del auxiliar administrativo del Estado natural de Écija y destinado en Barcelona que con un sueldo de 1000 euros paga un alquiler mensual de 700 y soporta estoicamente que un taxista que gana 3000 le diga joder, que suerte, funcionario.
La culpa es nuestra. A poco que nos descuidemos nosotros los funcionarios seremos el chivo expiatorio de toda una caterva de inútiles, vividores, mangantes, políticos semianalfabetos, altos cargos de nombramiento digital, truhanes, pícaros, periodistas ganapanes y economistas de a verlas venir que sabían perfectamente que el asunto tarde o temprano tenía que petar, pero que aprovecharon a fondo el momento al grito de mientras dure dura! y que ahora, con esa autoridad que da tener un rostro a prueba de bomba, se pasan al otro lado del río y no sólo tienen recetas para arreglar lo que ellos mismo ayudaron a estropear, sino que, además, han llegado a la conclusión de que los culpables son... tachan...los funcionarios.
Soy funcionario. Y además bastante recalcitrante: tengo cinco títulos distintos. Ganados compitiendo en buena lid contra miles de candidatos. ¿Y saben qué? No me avergüenzo de nada. No debo nada a nadie (sólo a mi familia, maestros y profesores). No tengo que pedir perdón. No me tocó la lotería. No gané el premio gordo en una tómbola. No me expropiaron una finca. No me nombraron alto cargo, director provincial ni vocal asesor por agitar un carnet político que nunca he tenido.
Aprobé frente a tribunales formados por ceñudos señores a los que no conocía de nada. En buena lid: sin concejal proclive, pariente político, mano protectora ni favor de amigo. Después de muchas noches de desvelos, angustias y desvaríos y con la sola e inestimable compañía de mis santos cojones. Como tantos y tantos compañeros anónimos repartidos por toda España a los que ahora algunos mendaces quieren convertir, por arte de birli-birloque, en culpables de la crisis.
Amigos funcionarios, estamos rodeados de gente muy tonta y muy hija de puta.

PD. Si alguien, en cualquier contexto, os reprocha -como es frecuente- vuestra condición de funcionario os propongo el refinado argumento que yo utilizo en estos casos, en memoria del gran Fernando Fernán-Gómez: váyase Usted a la mierda, hombre, a la puta mierda.

SI eres funcionario pásalo a toda España.

Comentarios


YolandaApr 5, 2012 03:12 PM
¡Olé! Qué texto tan preciso, tan lúcido, tan necesario... Todos los que tenemos un puesto de funcionario ganado a pulso somos el blanco de las iras de quienes se llenaron los bolsillos en la época de vacas gordas. Pasaron de mirarnos por encima del hombro a considerarnos privilegiados. Alguien muy cercano a mí presumía de ganar una millonada y ahora se ve obligada a pedir dinero, echa la culpa a los socialistas, claro, faltaría más... ¿Qué será lo siguiente? Nosotros no podemos defendernos, nos tienen bien cogidos. Las drásticas medidas de ajuste (menudo eufemismo) me recuerdan al final de "La vuelta al mundo en 80 días": para que el barco llegue a puerto han de quemarlo prácticamente entero. ¿Y luego qué? ¿En qué astillero se recompone algo sin nada, sin madera, sin combustible, sin material? ¡Ya sé! ¡Se lo compraremos a los chinos!
Ay, qué pena y qué indignación... Un saludo.




viernes, 20 de enero de 2012

El desprecio político al funcionariado


Contra la bajada salarial y el incremento de jornada en la función pública
El desprecio político al funcionariado

FRANCISCO J. BASTIDA CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

Con el funcionariado está sucediendo lo mismo que con la crisis económica. Las víctimas son presentadas como culpables y los auténticos culpables se valen de su poder para desviar responsabilidades, metiéndoles mano al bolsillo y al horario laboral de quienes inútilmente proclaman su inocencia. Aquí, con el agravante de que al ser unas víctimas selectivas, personas que trabajan para la Administración pública, el resto de la sociedad también las pone en el punto de mira, como parte de la deuda que se le ha venido encima y no como una parte más de quienes sufren la crisis. La bajada salarial y el incremento de jornada de los funcionarios se aplaude de manera inmisericorde, con la satisfecha sonrisa de los gobernantes por ver ratificada su decisión.

Detrás de todo ello hay una ignorancia supina del origen del funcionariado. Se envidia de su status -y por eso se critica- la estabilidad que ofrece en el empleo, lo cual en tiempos de paro y de precariedad laboral es comprensible; pero esta permanencia tiene su razón de ser en la garantía de independencia de la Administración respecto de quien gobierne en cada momento; una garantía que es clave en el Estado de derecho. En coherencia, se establece constitucionalmente la igualdad de acceso a la función pública, conforme al mérito y a la capacidad de los concursantes. La expresión de ganar una plaza «en propiedad» responde a la idea de que al funcionario no se le puede «expropiar» o privar de su empleo público, sino en los casos legalmente previstos y nunca por capricho del político de turno. Cierto que no pocos funcionarios consideran esa «propiedad» en términos patrimoniales y no funcionales y se apoyan en ella para un escaso rendimiento laboral, a veces con el beneplácito sindical; pero esto es corregible mediante la inspección, sin tener que alterar aquella garantía del Estado de derecho.

Los que más contribuyen al desprecio de la profesionalidad del funcionariado son los políticos cuando acceden al poder. Están tan acostumbrados a medrar en el partido a base de lealtades y sumisiones personales, que cuando llegan a gobernar no se fían de los funcionarios que se encuentran. Con frecuencia los ven como un obstáculo a sus decisiones, como burócratas que ponen objeciones y controles legales a quienes piensan que no deberían tener límites por ser representantes de la soberanía popular. En caso de conflicto, la lealtad del funcionario a la ley y a su función pública llega a interpretarse por el gobernante como una deslealtad personal hacia él e incluso como una oculta estrategia al servicio de la oposición. Para evitar tal escollo han surgido, cada vez en mayor número, los cargos de confianza al margen de la Administración y de sus tablas salariales; también se ha provocado una hipertrofia de cargos de libre designación entre funcionarios, lo que ha suscitado entre éstos un interés en alinearse políticamente para acceder a puestos relevantes, que luego tendrán como premio una consolidación del complemento salarial de alto cargo. El deseo de crear un funcionariado afín ha conducido a la intromisión directa o indirecta de los gobernantes en procesos de selección de funcionarios, influyendo en la convocatoria de plazas, la definición de sus perfiles y temarios e incluso en la composición de los tribunales. Este modo clientelar de entender la Administración, en sí mismo una corrupción, tiene mucho que ver con la corrupción económico-política conocida y con el fallo en los controles para atajarla.

Estos gobernantes de todos los colores políticos, pero sobre todo los que se tildan de liberales, son los que, tras la perversión causada por ellos mismos en la función pública, arremeten contra la tropa funcionarial, sea personal sanitario, docente o puramente administrativo. Si la crisis es general, no es comprensible que se rebaje el sueldo sólo a los funcionarios y, si lo que se quiere es gravar a los que tienen un empleo, debería ser una medida general para todos los que perciben rentas por el trabajo sean de fuente pública o privada. Con todo, lo más sangrante no es el recorte económico en el salario del funcionario, sino el insulto personal a su dignidad. Pretender que trabaje media hora más al día no resuelve ningún problema básico ni ahorra puestos de trabajo, pero sirve para señalarle como persona poco productiva. Reducir los llamados «moscosos» o días de libre disposición -que nacieron en parte como un complemento salarial en especie ante la pérdida de poder adquisitivo- no alivia en nada a la Administración, ya que jamás se ha contratado a una persona para sustituir a quien disfruta de esos días, pues se reparte el trabajo entre los compañeros. La medida sólo sirve para crispar y desmotivar a un personal que, además de ver cómo se le rebaja su sueldo, tiene que soportar que los gobernantes lo estigmaticen como una carga para salir de la crisis. Pura demagogia para dividir a los paganos. En contraste, los políticos en el poder no renuncian a sus asesores ni a ninguno de sus generosos y múltiples emolumentos y prebendas, que en la mayoría de los casos jamás tendrían ni en la Administración ni en la empresa privada si sólo se valorasen su mérito y capacidad. Y lo grave es que no hay propósito de enmienda. No se engañen, la crisis no ha corregido los malos hábitos; todo lo más, los ha frenado por falta de financiación o, simplemente, ha forzado a practicarlos de manera más discreta.

sábado, 6 de marzo de 2010

crisis de valores

Se dice, en los círculos más atrevidos, que esta no es una crisis económica sino una crisis de valores. Para que se produzca una crisis económica ha de existir, como poco, un desarrollo económico aceptable. En África jamás podrá generarse una crisis económica, ¡qué más quisieran! La crisis, nuestra crisis, es económica para quienes durante décadas se asentaron en el conformismo de los demás, en la complacencia social y en el orgullo propio. Y no puede adjetivarse de otro modo porque su fin fue exclusivamente el lucro por encima de todo y de todos. El resto, los mortales, ya sufría la crisis, pero lo hacia en silencio; consintiendo, aplaudiendo, tolerando, transigiendo y aguantando. Esta actitud, “tan educada”, les permitió sobrevivir mientras contribuían con sus impuestos, sus horas extras no cobradas, su parte de nómina “en negro” y sus facturas sin IVA a que el señor les diera palmaditas mientras engordaba su cuenta bancaria.
Con la vuelta a la realidad se han descubierto las vergüenzas de unos y otros. A los primeros tanto les da, pues hasta las crisis, a su medida, les mantiene en su trono dorado.
Para que haya crisis de valores, igualmente, han de existir valores. El enmascaramiento en un nivel de vida aceptable hacía pensar que manteníamos cierto orden social, educación, respeto. Y no, ha bastado un mínimo bamboleo para sacar a la luz la falta de principios. No hemos perdido valores, no existían. Las concesiones que permitieron la transición evidenciaban una intención clara de remontar el vuelo, lejos de autarquías. Sin embargo, algo debimos hacer mal cuando el monstruo ha despertado apenas treinta años después; ahora con nombre de capitalismo, pero con las mismas garras y la misma prepotencia. O nos planteamos en serio recuperar el diálogo plural, olvidándonos de los intereses particulares, o un segundo intento en falso puede rematar en caos.
Es curioso como puede trasladarse lo particular a lo general y viceversa. No puede haber orden en un país si dos personas son incapaces de ponerse de acuerdo siquiera en el color del cielo.

miércoles, 1 de julio de 2009

un kilo de demagogia



A Isabel San Sebastián no le gusta que a los funcionarios se nos suba el sueldo un 3-4% (¿De dónde habrá sacado esta señora los datos?) y alaba que Esperanza Aguirre se baje el sueldo un 2%. Y lo peor es que el personal no se cuestionará nada y aplaudirá este "gesto" de la Presidenta de Madrid. Mire, doña Isabel, cada uno aplaude a quien le viene en gana, lo que no puede hacer es demagogia hablando de que se suben el 2% ( no el 3-4) sueldos, a veces, de 1000 euros y se congela el 2% un sueldo de más de 74.000 euros al año.

Si quieren darse un baño de demagogia, pasen por Telemadrid.