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jueves, 4 de julio de 2013

Carta a D. Javier Arenas

            Señor, Arenas;

            En primer lugar, perdone que no me dirija a usted con otro tratamiento pues desconozco el que corresponde al Portavoz de un grupo político, como reza su biografía que me he molestado en consultar.

            Acabo de conocer por la prensa digital que usted ha ganado en política, desde el año 1990, la cantidad de 2.574.713 euros. Convendrá conmigo, antes de entrar en detalles, en que la cifra a primera vista no está nada mal. Desconozco si a esta cantidad hay que añadir algún tipo de privilegio, dietas...Mis argumentaciones pueden ser las mismas obviando esos datos.

            Calculadora en mano, traduciendo a pesetas su cuenta corriente- es una manía que tengo-, me ofrece la cantidad de 428.396.197 pesetas, peseta arriba peseta abajo. Me pregunto si habrá alguien en nuestro país que se acerque a esa cantidad por su trabajo en los últimos 23 años. Es decir, cada año de su trabajo nos ha costado a los ciudadanos españoles la cantidad de 111.944,04 euros; es decir, 18.625.921,61 pesetas. Si no lo conoce, le aseguro que muchos españoles no se acercan ni de lejos a un sueldo de más de 100.000 euros al año, o, si lo prefiere, de 9.328,67 euros al mes.

            Posiblemente haya hecho méritos para engordar su cartilla del banco con estas cifras. Para salir de dudas, he echado un vistazo a su vida laboral. Concejal, teniente de alcalde, diputado provincial, ministro, vicepresidente, portavoz y distintos cargos en su partido. Una impresionante carrera política. Nada menos, y nada más. Porque no aparece en lugar alguno experiencia laboral en otro ámbito que no sea la política.

            La duda que me asalta es si alguien con otra experiencia laboral diferente merece este nada despreciable sueldo. Por ejemplo, un autónomo que ha trabajado durante más de 40 años, sin vacaciones ni fines de semana, sin privilegios ni dietas. ¿Sabe cuánto cobra esta persona, después de cotizar durante cuatro décadas, por su aportación laboral a este país? Unos 700 euros. La diferencia entre su salario de usted y el de este señor pensionista es de 8.628,67 euros. Convendrá, nuevamente, conmigo en que es una diferencia notable. Eso sí, usted trabaja y él no; pero, no sé por qué me imagino que su jubilación, señor Arenas, distará bastante de esos 700 euros, ¿verdad?

            ¿Por qué he de aceptar que su trabajo merece mayor remuneración que el de este ciudadano autónomo, el de un médico o el de un maestro? Ofrézcame un solo dato para cambiar de opinión. ¿No es usted un ciudadano “al servicio de los demás”? En ese caso, se le podría exigir un cierto grado de moderación, ¿no cree? Por otra parte, su ascenso en política tiene el mérito de ser elegido por los ciudadanos; eso sí, en unas listas cerradas y en un sistema predispuesto para el bipartidismo, algo que no le he oído criticar jamás. Y una más, mantiene usted un estatus privilegiado a pesar de haber perdido hasta en cuatro ocasiones las elecciones a la Presidencia de la Junta de Andalucía. ¿No cree, señor Arenas, que ese es suficiente motivo para que renuncie a una parte de su suculento sueldo en beneficio de tantos ciudadanos que apenas tienen qué comer?

            No, no lo hará. Estoy seguro de que no lo hará. ¿Y sabe por qué? Porque hace dos años, cuando usted ganaba 178.179 euros al año, el doble que el propio Presidente de la Junta de Andalucía, pedía a los ciudadanos “austeridad”, la misma que hoy pide su partido, recortando sueldos, recortando derechos, recortando becas, recortando ayudas a la dependencia, recortando, recortando, recortando…y manteniendo, eso sí, sus sueldos estratosféricos.

            ¿Y aún se preguntan por qué los ciudadanos no solo tenemos desafección por la política y los políticos, sino que les consideramos uno de nuestros principales problemas? Supongo que usted, por su cargo, tiene acceso a políticos de todos los partidos; los ciudadanos lo tenemos más difícil. ¿Si no atienden a la prensa cómo van a responder a nuestras demandas? Si solo nos dan la posibilidad de “opinar” cada cuatro años y con las limitaciones expresadas, ¿qué les va a importar cómo valoramos sus gestiones? Ya que usted puede hablar con esos políticos inaccesibles para nosotros, le voy a pedir que les presente algunas sugerencias:

-        Que a partir de este momento en todas las elecciones haya listas abiertas.

-        Que revisen sus sueldos y privilegios y los adapten a los del resto de trabajadores.

-        Que los tres poderes estén perfectamente diferenciados.

-        Que consideren las ayudas a las personas más necesitadas.

-        Que alcancen un consenso en educación.

-        Que si de verdad están al servicio de los ciudadanos, lo demuestren.

Si consigue abrir un debate serio para alcanzar estos seis puntos prometo votar a su partido en todas las elecciones; y aún más, empadronarme en Andalucía para poder votarle a usted expresamente.

Mientras usted hace estas gestiones, muy sencillas por otro lado, por mi parte y en mi escepticismo, seguiré recomendando a mis allegados y alumnos que, además de estudiar y formarse, dediquen una parte de su tiempo a hacerse un sitio en un ayuntamiento, una diputación, un partido político…Si no pueden ejercer como médicos,  ingenieras o mecánicos, siempre podrán disfrutar de un sueldo más sustancioso y unos privilegios que en ningún otro trabajo pudieran imaginar.

Suyo afectísimo.

Javier S. Sánchez   

martes, 25 de junio de 2013

Wertificación

           
Cada paso una escalera. No pasa día que no nos despertemos con un despropósito de parte de nuestra clase política, sea un asunto de corrupción, sea una metedura de pata, sea una salida de tono o de todo un poco.

            El ministro de educación, que se crece como un toro bravo ante la adversidad- dice-, se ha propuesto ser protagonista cada día, cada hora, cada minuto. Para ello se reinventa cada día a base de desbarros y contrasentidos que hacen ruborizarse a sus propios compañeros de partido.

            Su mejor logro ha sido poner en su propia contra a toda la sociedad, a todos los sectores educativos, en su afán de sacar adelante una ley de educación donde, precisamente, la educación es lo menos importante. Como siempre, el debate – por llamarlo de alguna manera- se reduce al papel de la religión en la escuela y el bilingüismo. Lo demás, palos de ciego sobre itinerarios que  no llevan a ninguna parte, recortes por doquier, apoyo a los conciertos y aconsejar a los estudiantes de la parte baja de la pirámide que, si no sacan un 6,5 de media, se dediquen a otra cosa. Porque si eres “hijo de papá”  no importa la nota media ni los suspensos, podrás hacer la carrera que desees y sin límite de tiempo. En cualquier caso, siempre tendrás la posibilidad de acceder a una universidad privada, también mantenida con recursos públicos y gracias a la santa madre iglesia, para cursar lo que desees sin condiciones.

            El ministro que pide un 6,5 a los estudiantes, es valorado con un 1,7 por los ciudadanos y hace caso omiso a las broncas y plantones que recibe, día sí día también. Igualmente, pasa por encima que muchos de nuestros políticos no superaron esa nota, y ahí están comiendo la sopa boba, con ocurrencias que escandalizarían a un niño de primaria. Desde el ministro de los “denesís” a la ministra del “sueldo en diferido” o un presidente que no entiende su propia letra, tenemos un plantel en el ejecutivo que clama al cielo, y una oposición que no sabemos a qué se dedica, mientras sufrimos a diario este bochornoso espectáculo.

            Ya está bien, señores. Tengan dignidad y convoquen elecciones pues nuestra paciencia no soporta tanta ignominia. Convoquen elecciones con listas abiertas para que nos gobiernen quienes nosotros deseemos, y no ustedes; retiren subvenciones a los partidos políticos, sindicatos e iglesias- que cada uno pague sus creencias e ideologías-; retiren de un plumazo a asesores, designados a dedo y subalternos varios que no han superado una prueba acorde a los principios de “igualdad, mérito y capacidad” como exige una democracia; respeten la separación de poderes para que podamos disfrutar de una justicia igualitaria. Cuando tomen estas medidas observarán cómo, por arte de birlibirloque, mejora nuestra economía, recuperamos derechos sociales perdidos y, sobre todo, viviremos en algo más parecido a una democracia.

            Y si no, habrán de asumir que este caos no es culpa del ciudadano, ni podrán seguir culpándonos de “vivir por encima de nuestras posibilidades”. Si consideran que poco más de 600 euros es un salario digno, intenten vivir un mes con ese sueldo; si consideran que una pensión de 400 euros es digna, es que su realidad se encuentra a años luz de la nuestra; si en sus principios sigue estando el uso del dinero de todos para sus coches de lujo, sus dietas irracionales y sus gastos varios, es que además de estar fuera de este mundo han creado uno a su imagen y semejanza en el pico de la pirámide, donde no están para servir a los ciudadanos sino para servirse a sí mismos.

            Rectifiquen, no esperen a que la sociedad en bloque se lo pida como al ministro Wert. Escuchen, salgan a la calle y presten atención al clamor de las personas dependientes, los niños que no saben si hoy comerán o no, en función de si hay comida en el banco de alimentos o en una organización benéfica. Una clase política sorda, enzarzada en absurdas discusiones no augura nada positivo ni a corto ni a largo plazo.

            Hay una generación de ciudadanos suficientemente preparados, capaces, sin intereses particulares, que bien podrían ocupar un puesto en un ayuntamiento, en un ministerio o en un centro educativo, como demuestran en el día a día en su trabajo e incluso ayudando a los demás de forma altruista, pero que no tienen posibilidad de acceder a esos cargos porque están ocupados por personas que han creado sillones a la medida de sus posaderas y, al propio tiempo, temen que al abandonarlo alguien se comporte como ellos. No se preocupen, nadie va a enviarles a galeras ni les va a echar en cara su incompetencia cuando se vayan. Es más aplaudirán su decisión y les permitirán seguir de una vida digna aunque no lleguen al 6,5, no ya en nota académica, sino en honradez y decencia.

                                                                                                                                                    Javier S. Sánchez

sábado, 15 de junio de 2013

Y, sin embargo, se mueve


            Les molesta, sí, les molesta que haya inconformistas. Y les molesta más que hagan patente este inconformismo, sea mediante manifestaciones, protestas o, simplemente, vestir tal o cual color en su camiseta. Les molesta y lo llaman “violencia”. Olvidan que el derecho de manifestación no lo han inventado estos “violentos” una mañana de abril, no; es un derecho recogido en nuestra Constitución. Concretamente, en el art. 21 se dice:

1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa.

2. En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que sólo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.

            Les  molesta que los indignados con este despropósito de modelo de gobierno, incumplidor de sus promesas electorales, se reúnan para debatir o simplemente para mostrar su descontento. Tampoco lo soñaron una noche de primavera, sino que está explícito en el art. 3 de LO 9/1983:

1.       Ninguna reunión estará sometida al régimen de previa autorización.


             Al sentirse molestos se revuelven en una sarta de argumentaciones creada a su imagen y semejanza, evidenciando lo que interesa y obviando lo que desagrada, convirtiendo sus discursos en meras tomas subjetivas de la realidad. Por eso aluden a que estas corrientes sociales rechazan lo establecido, como si fuera un pecado criticarlo por inútil e innecesario, pues lo que sirvió durante las vacas gordas no ha de ser, necesariamente, la panacea cuando son las flacas las que nos visitan.

            Se critica al 11M y se les adjudica la complacencia de la izquierda cuando jamás se han pronunciado en ningún sentido ideológico. Y se critica que fueran apoyados por parados, ciudadanos descontentos… ¿Quién si no? ¿Acaso iban a tener el apoyo de la derecha, gobernando, o de la iglesia ocupada en mejorar nuestra educación? Y se critica, también, que estas protestas ocuparan un espacio importante en los medios de comunicación. Si tan poca consideración les merece, ¿por qué les preocupa que aparezcan en los medios? ¿Tal vez debería censurarse la actividad de estos grupos, penalizar la reunión de más de cuatro personas o resucitar la “Ley de vagos y maleantes”?

             Y, ahondando en la divagación, menosprecian la labor de estos colectivos que “no tienen peso ideológico” y “no aportan alternativa alguna”. Obvian, intencionadamente la cuestión principal: ¿Por qué no aportan nada? Se lo diré, porque el hermético sistema que sufrimos se lo impide. Y para ello mantienen listas cerradas, diferentes baremos para la representación parlamentaria, y otras particularidades a favor de un sistema más bipartidista que plural. Si tan convencidos están nuestros gobernantes de sus virtudes, ¿por qué no dan un primer paso abriendo las listas electorales para que elijamos libremente a nuestros representantes mandando al pozo del olvido a corruptos e inmorales?

             Cuando nuestra Carta Magna supera de largo la mayoría de edad, aún hay rescoldos de una España de charanga y pandereta que echa de menos tiempos pasados donde no cabía la pluralidad, expresarse libremente y, sí, protestar ante la incoherencia. Esto, llanamente, se llama libertad. Pero debe doler mucho leer esta palabra, como le dolía al dictador chileno cuando la pronunciaba Víctor Jara- solo por eso ordenó asesinarlo- o, sin ir más lejos, cuando Jarcha la cantaba aquí mismo a los cuatro vientos.

            Les molesta, critican y se lamentan de que banqueros y políticos estén en el punto de mira. ¿Quién si no? ¿Acaso es culpable de esta situación el funcionario que cumple sobradamente su horario, el autónomo que paga sus impuestos o quien, de modo inexplicable, ha perdido sus ahorros? ¿Por qué, entonces, se les penaliza restándoles derechos? ¿Por qué esa pérdida de derechos revierte en el apoyo a quienes provocaron esta hecatombe? ¿No es una paradoja?

             Deberían, quienes predican más que dar que dar trigo, repensarse estas cuestiones; si de verdad procede seguir, “porque siempre se ha hecho así”, apoyando a quienes nos han demostrado su incapacidad; o, tal vez ponerse, en momentos tan delicados, de parte de los débiles, marginados y estafados por un sistema que se ha mostrado ineficaz para gestionar nuestros recursos.

             Supongo que entre quienes les resultan incómodos está la PAH, recientemente galardonada por ser una "organización excepcional que lucha por los valores europeos". Por eso, por ser reconocidos por el Parlamento Europeo, han sido descalificados e insultados. ¿No es sobrepasar el absurdo?

             Afortunadamente no vivimos la época de Galileo, por lo que tendrán que asimilar la libertad de expresión, de reunión y manifestación, perfectamente legítimas, en lugar de proponer la hoguera para quienes, más allá de opinar diferente, dedican buena parte de su tiempo a intentar cambiar algo este deslavazado mundo. En todo caso estoy convencido de que, como aquel, mantendrían lo de “Epur si mueve”.
 
                                                                                                                                       Javier S. Sánchez
                                                                                                                                          Diario de Ávila

domingo, 5 de mayo de 2013

Bocetos de voceros

Antes me causaban admiración, ahora perplejidad y náuseas. Llegados al punto de mirar con la misma incredulidad que vergüenza ajena a quienes tratan de vendernos lo negro por blanco, asistimos al concierto de palmeros que, además de participar de la teatralidad de los líderes de su equipo, se transforman en bocetos de sí mismos para ser altavoces de aquellos.


Su táctica, que no estrategia- requiere más cuidado-, es repetir los mantras de unos tótems que día tras día ejercen de bustos parlantes, quienes, con una frialdad que asustaría a los propios esquimales, repiten machaconamente su mentira al objeto de convertirla en verdad.

Estos bocetos, estos voceros, en algunos casos llegan a superarlos, pues no se conoce límite a su obstinación ni a su fanatismo.

Resulta que tenemos que admitir que un partido que se presenta a las elecciones con un programa, blanco sobre negro, no cumpla ni una de sus promesas. Y lo dicen sin inmutarse, sin hacer un solo gesto, como si la naturalidad y la artificialidad, piedra filosofal mediante, fueran una sola cosa.

El cacique de turno, con esa misma naturalidad-artificialidad, nos explicaba: “es que si no hubieran hecho esas promesas que sabían que iban a incumplir, no hubieran salido elegidos”. Y se quedó, como dicen en mi pueblo, tan “oreao”.

Supongo que, por el mismo razonamiento, asumirán que una campaña electoral de millonarios gastos deba tener lugar, aún cuando ya se da por supuesto que nada de lo que se nos dice tiene valor alguno.

¿A qué culpar, entonces, a la herencia, a la herencia de la herencia y al propio Viriato? ¿No tendrían en su día, por tanto, el mismo derecho a “las promesas están para incumplirlas”, a “puedo decir lo que me venga en gana porque haré lo que me parezca”? ¿Es que no se les puede pedir responsabilidades a unos y otros cuando se han ofrecido voluntariamente a servir a los demás? ¿Qué le queda a un ciudadano si otro ciudadano como él defiende que la mentira ha de ser necesaria para gobernar? Asumiendo estas premisas no resta más que el silencio: el silencio de la mordaza, el silencio del miedo, el silencio del tibio que, acomodado en su indiferencia, espera que vengan otros con más “mentiras necesarias” y “más incumplimientos justificados”.

La proliferación del eufemismo ha venido a encenagar sobremanera este escenario donde nada es lo que es y abarca todo tipo de farsa porque, oiga: “Y tú más”. Como si la argumentación pudiera basarse en esas tres palabras. ¿Podría alguien, imputado por un delito, presentarse ante el juez diciendo: “Mire, señor juez, Jack “El destripador” era peor, y Hitler, y Franco…” El juez replicaría: “¿Y qué?”

Responda cada uno de sus palabras, acciones y omisiones; dejen de ampararse en las del vecino, que ya responderá por las suyas. Dejen de perder el tiempo en buscar perífrasis y circunloquios para tratar de explicar lo inexplicable. Trabajen, como en su día prometieron, por el bien de los ciudadanos, especialmente de los más desfavorecidos. Busquen y encuentren medidas, asesores tienen que podrán aconsejarles, si solos no pueden, para salir de este pozo sin fondo en que nos encontramos, precisamente, por sus malas gestiones. No podemos aceptar que la solución se convierta en uno de los más graves problemas. Y si, como parece, no se consideran capaces de resolver los problemas, los de los demás- los suyos están resueltos-, pongan el intermitente y dejen paso a savia nueva. Alguien habrá en este país que sea capaz de resolver un sudoku de tan baja dificultad: cambio de la ley electoral, separación de poderes, ciudadanos iguales ante la ley, justicia para todos, recuperación de los derechos sociales, protección de los más débiles, sanidad y educación públicas, estado aconfesional. Así de sencillo.

lunes, 15 de abril de 2013

Darse de baja...del absurdo.

Veintisiete llamadas hizo mi amigo Mauricio para intentar darse de baja de la compañía telefónica. Ya sabemos lo fácil que resulta firmar el contrato de alta y las dificultades que se nos presentan para desaparecer de sus bases de datos.
Decidido a no gastar un céntimo más en el 902, Mauricio optó por la mejor de las alternativas en estos casos: rechazar los recibos cargados en su cuenta bancaria. Apenas se produjo la devolución del primer cargo, recibió una llamada de la empresa. Un tipo de voz cazallera y estilo barriobajero le amenazó con cortarle la línea si no pagaba el recibo. Lejos de amilanarse, Mauricio le espetó:

- ¡No hay cojones!

El tipo escupió un "Ya veremos" y colgó el teléfono con rabia.

Efectivamente, en apenas cinco minutos la compañía había enviado a Mauricio al pozo del olvido.

Dice la señora Cospedal que "la violencia sólo genera violencia y se volverá contra aquellos que la están ejerciendo". Y yo le digo lo mismo que dijo Mauricio a su compañía telefónica. Vamos, que no la veo yo luchando contra todas las "violencias" que está sufriendo nuestra sociedad, nosotros; desde las subidas de impuestos, las bajadas de pensiones, los deshaucios, la amnesia hacia los dependientes, las amnistías fiscales, el robo de las pagas extras para dárselas a los bancos, el incumplimiento de promesas, el pago, el copago y el repago, el "paso de las líneas rojas" de la educación y la sanidad ("intocables"), la privatización de servicios, la doble vara de medir de la justicia ("todos somos iguales ante la ley"), el trato preferente y privilegios de los políticos, los cada vez más elevados sueldos y el aumento de consejeros y asesores sin mediar las preceptivas pruebas de selección y el contraste de méritos, (a más asesores, se entiende, menos capacidad), las bocas que escupen ocurrencias como "le arranco la cabeza, le doy una hostia", "filoetarras" "nazis", los cada vez más imputados por corrupción, los que estuvieron imputados pero sus casos "prescribieron"...No, no acabo de verla. Porque, según dice,  como "la violencia se vuelva contra aquellos que la están ejerciendo"....
Yo también quiero darme de baja, pero de este absurdo teatro que nos obligan a representar apoyándose en una particular visión de la "democracia".


lunes, 25 de marzo de 2013

Adoctrina "miento"

Tenemos que celebrar que los jóvenes tengan sangre en las venas y no horchata como falsamente se les atribuye. Felicito, por tanto, a los jóvenes de Nuevas Generaciones del PP de Castellón que se están atreviendo a denunciar que "Existen casos en los que se hace un uso inapropiado de la libertad de cátedra atentando contra un modelo educativo neutro e imparcial". ¡Enhorabuena, por tanto, a estos jóvenes por su lección de valentía!


Dicho lo cual y desde mi experiencia académica, mis humildes conocimientos de historia y mi disciplina en el conocimiento de la realidad, tengo que explicarles a estos jóvenes algunas cosillas que escapan a su denuncia.

¿Existen casos? ¿Cómo que existen casos? Pues claro que existen casos, muchos casos, muchísimos casos de adoctrinamiento en las aulas. Y no de ahora. Cuando estos jóvenes no habían nacido, en este país ya había adoctrinamiento en las aulas, controladas por el nacionalcatolicismo que se manifestó de modo sensible en la hegemonía de la iglesia católica en la vida pública (y privada). Gracias a un proceso llamado “de transición”,- y también a Jarcha, Paco Ibáñez, Luis Pastor y otros-, hace treinta y cinco años se dio la vuelta al sucio calcetín y entramos en lo que se dio en llamar “democracia”.

Los cambios sociales, económicos, culturales…, alcanzaron cotas inimaginables; sin embargo, -quizás lo desconozcan estos jóvenes- siguió habiendo adoctrinamiento en cuanto en todo este tiempo nadie ha impedido que en las aulas se imparta religión. Posiblemente desconocen que esto es posible gracias a (o por culpa de) unos acuerdos con la Santa Sede que datan de 1976 y 1979 respectivamente y que ningún gobierno se ha atrevido a derogar. Porque, ¿saben estos jóvenes que este adoctrinamiento se hace con fondos públicos y personas que no han accedido a su plaza mediante un concurso-oposición como el resto del profesorado? Parecen desconocer nuestros animosos jóvenes que esto sucede en la escuela pública y, en mayor medida, en la escuela concertada sostenida con fondos públicos.

Olvidan estos jóvenes briosos que, cuando un gobierno optó porque se impartiera la asignatura de Educación para la Ciudadanía, voces muy próximas a ellos también hablaron de adoctrinamiento; eso sí, sin una argumentación medianamente sólida.

Además de mucho desempleo, en este país hay mucho ocio. Solo esta premisa me permite entender que la preparación de nuestros jóvenes se esté desperdiciando de tal modo que no dediquen sus fuerzas a tareas más relevantes. Animo a las nuevas generaciones del PP, del PSOE, de IU, de UPyD, de…, a que tengan el coraje de mandar a muchos de sus dirigentes a hacer gárgaras con agua bendita antes de que acaben de cargarse este país pasando olímpicamente de los ciudadanos y especialmente de ellos, los jóvenes.

Cuando su existencia aún era una utopía, los padres de nuestros padres, nuestros padres, e incluso nosotros en otra medida, luchamos para que ellos nacieran con unos derechos y libertades inimaginables hace cuatro décadas. Puede ser, también, que apenas hayan disfrutado de esos privilegios por el tiempo que les ha tocado vivir. En ese caso, pueden tirar de hemeroteca y, en consecuencia, ser la piedra filosofal que se atreva por fin a generar ( “nuevas generaciones”) otro modo de entender la política, retomando aquellos principios de la transición o con nuevas fórmulas más propias de los tiempos que vivimos.

Entre tanto, permítanme que a estos jóvenes de Castellón les invite a dedicar unos instantes a reflexionar sobre sus enérgicas denuncias. Si no encontraran lugar para este menester, pueden solicitar las instalaciones del aeropuerto más próximo, cuyas pistas – construidas hace ahora dos años- se hicieron para pasear. ¿No es bonito?

martes, 19 de marzo de 2013

¿Hay alguien más?

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/18/andalucia/1363608813.html



Sí, por extraño que parezca, las cosas se pueden hacer peor. Cualquiera en su sano juicio, si necesitase algo se lo pediría a quien más tiene. Las lúcidas (mejor "lucidas") mentes de nuestros dirigentes son capaces de encontrar la cuadratura del círculo para aplicar "dura lex" a los más débiles, a los más necesitados. Así, no se les cae la cara de vergüenza bajando las pensiones (de por sí en niveles ínfimos), reduciendo las ayudas a las personas dependientes (¡la desvergüenza al cuadrado!), y como vemos en este enlace, penalizando a los maestros enfermos.

Jamás se les ha ocurrido invertir en programas de prevención, ampliar el espectro de las enfermedades profesionales, consensuar una ley de educación con posibilidades de futuro, elaborar calendarios basados en criterios pedagógicos y no religiosos, dedicar más recursos personales y materiales para salir de este pozo sin fondo.

Se suceden gobiernos de uno y otro color y seguimos sin encontrar a ese ministro capaz de poner algo de orden en este maremágnum o al menos que, “virgencita, virgencita…”, no lo pongan peor.

Acabaremos por poner camas – como nuestros compañeros de Camas- en todos los centros educativos para no faltar a nuestro trabajo; y más aún, pondremos velas a la Virgen del Rocío – a quien se encomienda nuestra ministra de trabajo- para no pasar una gripe.

Ya imagino a un ministro con sus asesores (nombrados a dedo) buscando una solución a los problemas educativos y, además, ayudando a los bancos a salir de la crisis. Muy fácil, cuando un maestro caiga enfermo le penalizaremos con altos porcentajes de reducción de sueldo. ¡Cómo no se nos había ocurrido antes! A veces pienso que si hay extraterrestres, y de algún modo pudieran vigilarnos, habrán pasado de largo buscando vida inteligente en otros planetas.

domingo, 17 de marzo de 2013

El otro examen



He leído que la Comunidad de Madrid ha publicado disparates presuntamente extraídos de las respuestas de algunos aspirantes a maestro en los exámenes de oposición con ánimo de hacer creer a la opinión pública que los docentes son incapaces de responder correctamente a preguntas orientadas a niños de 12 años (Esto por supuesto no afecta a la marca España ni es antipatriota). Yo he tenido acceso a través de un anónimo al examen para altos cargos del gobierno y aquí les pongo un resumen para que vean lo complejo de las preguntas a las que tan sabiamente han respondido estos antes de acceder a sus despachos.

Ahí se lo dejo:

1. Explique brevemente qué es un despido con indemnización en diferido en formato de simulación.
2. Si un tesorero de un partido político es capaz de amasar una fortuna de 38 millones de euros durante 20 años, calcule cuántos fines de semana puede irse a esquiar a Canadá.

3. Si un petrolero se parte en dos en alta mar enfrente de las costas gallegas y suelta 60.000 toneladas de chapapote ¿Cuántos hilillos de plastilina recogerán los afectados sin ayuda de su gobierno?
4. ¿Cuántos kilos de confeti se pueden comprar con 3.000 euros?
5. Localice y borre del mapa a Cataluña.

6. Si tenemos 6 millones de parados y una población activa de 23 millones y éstos van aumentando de 100.000 en 100.000 todos los meses, diga cuándo hay que llamar a Bruselas para rescatar a los bancos.

7. ¿Cómo se escribe desahucio, con sangre, con sudor o con lágrimas?

8. ¿Cree usted en la virgen del Rocío? Razone su respuesta.

9. Si tenemos un hospital público y vamos cerrando camas y despidiendo médicos y enfermeras para después privatizarlo, calcule cuándo empezaremos a poner literas y cuántos ataudes vamos a ir necesitando por semana.

10. Si el matrimonio entre dos hombres es malo, y el formado por dos mujeres también ¿Es aceptable el de un hombre homosexual y una mujer lesbiana? Razónelo.

11. Si tenemos un pasillo estrecho y metemos mucha gente en él hasta que se aplasten. ¿Cuántos kilómetros hay hasta el spa de lujo más cercano?

12. En el caso de que no hubiera puesto para su cargo ¿Estaría dispuesto a ser viceconsejero/ra en una mesa de blackjack en un casino de renombre?
Adaptado del Bolg de Marcelino Madrigal.

viernes, 15 de marzo de 2013

No son los maestros, estúpido.

            Si un aspirante a maestro desconoce por dónde pasa el Duero, no diferencia entre “basta” y “vasta”, ignora la localización de Navarra o el nombre de los Reyes Católicos, es justo que no supere una prueba de oposición, por mucho que se haya afanado en conocer todas las leyes educativas- que no son pocas-, y sea un experto pedagogo. Y celebramos que así haya sido en la Comunidad de Madrid, lo que no debería ser noticia. La noticia sería que sí hubieran superado esa prueba con lagunas tan profundas. La noticia está en la hemeroteca, en aquellos maestros que aprobaron a estos candidatos la Primaria, la Secundaria…, y en quienes les dieron el título de Maestros tras cumplir los tres cursos preceptivos de formación.
           Aunque eso, en la España que vivimos, estaría dentro de lo normal o, mejor dicho, de lo que algunos consideran normal. Es normal, es norma, que un político que esté imputado por la justicia siga en su cargo, que un condenado por acoso sexual pueda presentarse a unas elecciones, que alguien imputado por numerosos “presuntos” delitos observe desde su trono cómo se alargan los procesos, cómo se alternan los jueces y, cómo, finalmente, esos “presuntos” delitos prescriben.
Es norma que si un ciudadano da su voto al político que encabeza una lista, por añadidura tenga que tragar con una retahíla de nombres- muchas veces desconocidos, y otras conocidos pero no de su agrado-, por aquello de las listas cerradas. Es norma que en muchas ocasiones el hemiciclo del Congreso presente muchos vacíos, especialmente si hay fútbol; es norma que muchos medios de comunicación se deban a una ideología, incluso aquellos que pagamos con nuestros impuestos; es norma que muchos profesores ejerzan sin ningún tipo de concurso-oposición porque así lo decide el obispo de turno en base a unos acuerdos con la Santa Sede que datan de 1976 y 1979; es norma que ningún partido político se haya planteado cuestionar estos acuerdos que, además, contradicen tan rotundamente nuestra Constitución en cuanto permiten que “los españoles no seamos iguales ante la Ley”.
          Se considera normal, por eso no dimiten, que nos gobiernen tantos y tantos políticos incapaces de hilvanar dos frases seguidas con la debida corrección si no tienen un papel delante; y se considera normal que esos mismos políticos voten a favor de una nueva Ley de Educación cada cuatro años, como si la brecha que han abierto con su negligencia en tan capital asunto pudiera cicatrizar a base de parches y cataplasmas.
         Es normal que alguien que gana cientos de miles de euros conozca el Duero- seguramente por sus vinos- y hasta el Caribe. No es normal que quien no pisa la calle, no da ruedas de prensa por miedo a equivocarse, tropiece. Porque, ¿en qué lugar hubieran quedado nuestros diputados en ese examen de cultura general? No hace tanto, un periodista en la misma puerta del Congreso planteó preguntas semejantes a los poco atrevidos a contestarlas. El balance fue, siendo generosos, pobre. No podemos exigirles, ciertamente, que conozcan las ciudades que recorre el Duero, lo justo es que valoremos su trabajo, su capacidad de gestión, que es para lo que les hemos elegido. Pues bien, ellos solitos han sido capaces de meternos en esta monumental estafa (que no crisis), son capaces de que cada día haya más desempleo y menos derechos, más pobreza y menos esperanza.
         Los maestros que no conocen el Duero no ejercen; los políticos que mienten, sí; los imputados, también; los condenados, también; los que vieron cómo prescribían sus “presuntos” delitos, también. Flaco favor hacen a nuestra profesión con estas ocurrencias. Pero nada nos sorprende, ya sabemos lo que contamos para ellos cuando no cesan de reducir recursos y derechos de quienes tenemos en nuestras manos el futuro de este país. A nosotros, a los que sí ejercemos, no nos preguntan por el Duero, ni tampoco por nuestras inquietudes, nuestros desvelos. No nos piden opinión cuando redactan una nueva Ley de Educación, no nos explican las numerosas incongruencias que nos obligan a vivir en el día a día. Y, nosotros, los que sí ejercemos, no tenemos siquiera un coche de lujo pagado por los ciudadanos para ir a nuestro trabajo. O a la peluquería.

martes, 26 de febrero de 2013

Otraaaaa Ley de Educación

Así empieza...

Anteproyecto de ley orgánica para la mejora de la calidad educativa


EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

I

Los alumnos son el centro y la razón de ser de la educación. El aprendizaje en la escuela debe ir dirigido a formar personas autónomas, criticas, con pensamiento propio. Todos los alumnos tienen un sueño, todas las personas jóvenes tienen talento. Nuestras personas y sus talentos son lo más valioso que tenemos como país.

Todo bien, salvo que:

1) Esto no se lo cree ni el que asó la manteca.

2) Este pequeño párrafo incluye una falta de ortografía.

3) "Los alumnos son el centro y la razón de ser de la educación". Claro que, algunos asisten a clase en barracones, en edificios con goteras, sin calefacción, con recursos limitados, sin los profesores necesarios, se les suben las tasas, se les limitan las becas...

4) "formar personas autónomas". ¡Ja! Autónomas para coger un avión que les lleve a Alemania o a Uruguay a buscar trabajo.

5) "formar personas críticas". Y una vez lo hayamos conseguido, ya nos encargaremos nosotros con los medios de comunicación públicos que ellos mismos pagan, con un código penal adecuado, con dudosas actuaciones de las fuerzas de seguridad, de que no puedan ejercer esa crítica.

6) "formar personas con pensamiento propio", es decir, con nuestro propio pensamiento, que piensen como nosotros.

7) "Todos los alumnos tienen un sueño". Eso es verdad, pero las barreras para llegar a cumplirlo son infinitas.

8) "todas las personas jóvenes tienen talento". Sí, pero no les sirve de mucho porque están gobernados por personas que carecen de ese talento.

9) "Nuestras personas y sus talentos son lo más valioso que tenemos como país". Pues a ver si conseguimos que las personas de talento ocupen los cargos de responsabilidad, y quienes fabricaron sillones a la medida de sus posaderas se vayan de una santa vez, que su vocación de servicio a los ciudadanos ya está suficientemente sublimada. ¡Que no nos sirvan más, que nos salen muy caros sus servicios!

Y esto es solamente el principio...Pero no preocuparse, en un plazo de tres años podremos tener una nueva Ley de Educación, casi con toda seguridad peor que la anterior. ¡Y nos hablan de talento quienes han sido incapaces de llegar a un consenso en más de 30 años! ¡Tiene guasa!



martes, 19 de febrero de 2013

Un cuerpo privilegiado


“Los profesores son un cuerpo privilegiado”. María del Carmen Martín Irañeta, diputada de Madrid por el Partido Popular.

Por fin alguien dice una verdad. Despertarse cada mañana es una aventura, no ya por el día maravilloso que se presenta ante nosotros sino por qué será lo próximo que nos despierte así, de un guantazo.

Efectivamente, señora diputada, ser profesor es un privilegio; y lo es porque uno decide dedicarse a la educación por muchos motivos, entre los cuales ni el sueldo ni las vacaciones tienen un lugar preferente. Uno decide ser profesor aún a sabiendas de ser, en estos tiempos, una tarea desagradecida, denostada y estigmatizada gracias a estas ocurrencias. Ser profesor es un privilegio porque nada encontramos más gratificante que dedicarnos a lo que nos entusiasma, nos complace y nos seduce. Ser maestro es un privilegio, y por eso hemos dedicado la mitad de nuestra vida a prepararnos para afrontar todo tipo de retos, desde impartir materias en las que no somos especialistas, trabajar con un grupo de diferentes niveles o atender a un alumno en un momento crítico. Ser maestro es un privilegio, por eso acudimos puntuales a nuestra tarea, preparamos convenientemente las clases, no tenemos horarios para atender a padres y alumnos. Ser profesor es un privilegio, por eso cada día nos embarcamos en nuevos proyectos, realizamos cursos de formación para enfrentarnos a los desafíos de los nuevos tiempos, nos reinventamos cada día.

Sí, señora diputada, ser profesor es un privilegio.

Y lo es a pesar de tener que soportar el que nos impongan una nueva ley de educación cada cuatro años, que desprecien nuestra labor y, cuando vivíamos las vacas gordas, nos mirasen por encima del hombro quienes, como el cura de “Mar adentro”, confundían “la gimnasia con la magnesia”. Hace solamente dos años, ser profesor no era un privilegio, era una “desgracia”, pues quienes hoy tratan de deshonrar nuestro trabajo, no se acordaban de que estábamos ahí. Y es que, entonces, en este país muchos se saciaban con la sopa boba, los mismos que hoy gritan a los cuatro vientos que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, nos piden “austeridad” y nos usurpan derechos mientras, ellos sí, son unos privilegiados que disponen cuál ha de ser su propio sueldo, las condiciones de su jubilación, su asistencia o no al trabajo y un sinfín de despropósitos que cada día nos sacuden porque, ¡oiga!, “los profesores somos un cuerpo privilegiado”.

Somos un cuerpo privilegiado que, antes de acceder al aula, hemos dedicado muchas horas, muchos días, muchos años, a preparar una oposición, palabra ajena para los llamados “asesores”, “puestos de libre designación” y eufemismos varios que sirven para saltarse el “todos somos iguales ante la ley”.

Y sí, señora diputada, definitivamente “ser profesor es un privilegio” porque viendo como está el ámbito político, no creo que haya profesor alguno que les envidie, que envidie sus formas, sus ingeniosidades, sus bufonadas y el escaso nivel cultural que muchos exhiben porque, ¡oiga!, se puede ser asesor e incluso presidente de gobierno – es lo que tiene la democracia- sin tener capacidad para redactar un texto medianamente ordenado o pronunciar de memoria un discurso de más de tres oraciones. El problema es que el “profesor privilegiado” se encuentra a expensas de las decisiones de quienes, en lugar de defender la educación y a quienes nos va la vida en ello, se dedican a dar bandazos ora eliminando miles de puestos de trabajo, ora privatizando sin orden, ora restando recursos, eso sí, “sin afectar a la calidad”. ¿Si se pueden restar estos medios personales y materiales sin afectar a la calidad, qué sentido tiene el “derroche” de tantos años? ¿No se dan cuenta de que sus proclamas no tienen recorrido?

“Ser profesor es un privilegio”, pero en otro sentido, señora diputada; en el sentido que le muestro y que espero comprenda lo suficiente para no volver a mancillar tan digna tarea.

viernes, 30 de marzo de 2012

21,2


En el "sorteo" de los Presupuestos del Estado para 2012 (a fecha de 30 de marzo, que ya es para no echar gota), a la Educación nos ha correspondido un recorte del 21,2%.
Y con estos mimbres tenemos que preparar a las próximas generaciones para quién sabe qué. ¡Que alguien nos explique cuál es nuestro trabajo a partir de ahora y, sobre todo, cómo hacerlo! La Educación es algo demasiado serio como para que las decisiones últimas, también las primeras, estén en manos de los políticos.

jueves, 9 de febrero de 2012

el ministro también suspende...en francés

Se nos va a hacer difícil el día que el nuevo ministro de Educación no nos regale una ocurrencia. Primero la EpC, después un nuevo curso de Bachillerato, más tarde el cambio de temarios de oposición...Pero, ¿que nos trae de nuevo el Sr. Wert?
Ha tratdo de argumentar lo imposible, precisamente el cambio de los temarios. Y dice, sin pestañear: "se podía aprobar francés sin hablar francés".
Desconoce el Ministro que según Real Decreto 276/2007: "Todas las pruebas de las especialidades de idiomas modernos en los Cuerpos de Maestros, de Profesores de Enseñanza Secundaria, y de Profesores de Escuelas Oficiales de Idiomas se desarrollarán en el idioma correspondiente."
Mañana más...
(Acabaremos por dedicarle una etiqueta a él solito).




sábado, 4 de febrero de 2012

Wert o no Wert, esa es la cuestión

Existe una máxima que, desde que vivimos en democracia, se cumple inexorablemente: cada ministro de educación hace bueno a su predecesor.

Vaya por delante, el afán que profesan por inventarse leyes, a ser posible bautizadas con su propio nombre. Además, tenemos que añadir la sarta de ocurrencias que unos y otros nos regalan en un asunto demasiado importante para dejarlo en manos tan inexpertas.

Si es una nueva Ley de Educación lo que nos proponen, se enredan en banales discusiones sobre la religión (la iglesia se hace presente en cuanto se abre el debate, no vaya a ser que pierda su parte del pastel), y dedican días y noches – es un decir-, a deliberar sobre materias nuevas, tan necesarias para unos y tan “adoctrinadoras” para otros. A eso, a ese ir a ningún lado para regalarnos un nuevo “parto de los montes”, lo llaman “consenso”, cuando desconocen el estado lamentable de muchos centros educativos, la precariedad laboral de un buen número de docentes, congelan – en el mejor de los casos- el sueldo del profesorado que dicen apoyar y provocan cambios en el sistema para dejarlo- también en el mejor de los casos-, en su estado inicial.

En apenas un mes el Sr. Wert nos ha vendido unas cuentas ocurrencias que nos invitan a añorar al Sr. Gabilondo. Como no parece que entre sus objetivos se encuentre la creación de una nueva ley, se dedica a criticar unos textos- que no son tales- sobre Educación para la Ciudadanía, razón suficiente para inventarse una materia que no “adoctrine” y que ha denominado: “Educación Cívica y Constitucional”. Si verdaderamente pretendía evitar el “adoctrinamiento” en los centros, le hubiera bastado con sacar de ellos la asignatura de Religión.

Por si fuera poco este despropósito, y para evitar el fracaso escolar, eliminará un curso de Educación Secundaria para añadirlo a Bachillerato, olvidando quizás que la educación es obligatoria hasta los 16 años, con los inconvenientes que esto genera. A lo que hay que añadir el conflicto que se presentará al tratarse de un curso que entraría dentro de los conciertos educativos, a menos- no quiero ser mal pensado- que el Sr. Ministro pretenda concertar todo el Bachillerato. Nada sorprendente a juzgar por cómo se las gastan en esto de la Educación en Comunidades como Madrid, Valencia o Castilla-La Mancha.

¡Si en un mes nos ha regalado tanta sapiencia, no quiero ni imaginar lo que nos espera en los próximos cuatro años!

miércoles, 1 de febrero de 2012

lo dijo el Ministro...de Educación.

“uno de los aspectos en los que quiero incidir más en mi gestión al frente del Ministerio es en la rendición de cuentas y la  fiscalización de resultados.”
Muy bien, empiece por explicarnos de dónde, y en base a qué, ha sacado la nueva asignatura Educación Cívica y Constitucional.
“…la Educación que, es una prioridad absoluta de nuestro Ejecutivo.” Pues menos mal…
“El Estado, no menos que de soldados que le defiendan necesita de ciudadanos que ilustren a la Nación”. ¿podría decirnos Sr. Ministro qué porcentaje del gasto militar destinará a “ilustrar ciudadanos”?
“uno de los primeros cuidados que deben ocupar a los representantes de un pueblo grande y generoso es la educación pública.” Donde dice “educación pública” no quiere decir “educación privada”, ¿verdad?
“Quiero reivindicar aquí el pacto constitucional en materia educativa,…” ¿Cómo?, ¿inventándose uniateralmente una nueva asignatura?
“formularemos una Estrategia Nacional de Calidad.” Suena bien…¿nos lo explica?
“no hemos caído en la tentación de aprovechar la amplia mayoría que nos han confiado los españoles para aprobar una nueva ley general educativa.” Mucho peor, han caído en el eterno parcheo, comenzando por lanzar una ocurrencia.
“en la escuela se vuelvan a promover valores como el esfuerzo, el mérito, la satisfacción por el trabajo bien hecho, la autoexigencia, la responsabilidad o el respeto a la figura del profesor.” Lo mismito que en la política, salvo que en la escuela no existe corrupción.
“es el momento de replantearnos el sistema de acceso a la carrera docente y el progreso dentro de ella, y sustituirlo por otro que sí garantice la selección de los mejores”. ¿Podemos hacer lo mismo en política?
“Estatuto del Docente.” ¿Se refiere usted a eso de dividir al profesorado en varias categorías?, ¿quién pondrá el cascabel al gato?, ¿en base a qué? En política sería fácil, basta con mirar los escaños vacíos del Congreso. A la escuela acudimos todos a diario, Sr. Ministro.
“impulsar la autonomía de los centros educativos en el plano organizativo, curricular y de gestión económica.” Claro, autonomía de los Centros y control exhaustivo del profesorado.
“reducir la tasa de abandono escolar temprano.” ¿Eliminando un curso de ESO? Bonito truco.
“dar un mayor protagonismo a las empresas, de acuerdo al modelo de FP Dual alemán,” ¿A qué empresas?, ¿A las que se han privatizado, a las que han huído, a las que han desaparecido?
“sustituyendo el viejo enfoque de estudiar inglés para pasar a estudiar en inglés.” Serviría de ejemplo que nuestros presidentes de Gobierno fueran los primeros en ponerlo en práctica.
“el primer paso va a ser reunirnos con todas las Comunidades Autónomas a fin de acordar una definición común de lo que entendemos por bilingüismo.” De paso, podrían ponerse de acuerdo en eliminar 17 sistemas educativos diferentes.
“Una herramienta fundamental en ese proceso es la utilización de las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones (TIC).” No acaban de llegar los equipos a los Centros, ¿es por la crisis?
“la sustitución de la asignatura de Educación para la Ciudadanía por una nueva asignatura de Educación Cívica y Constitucional.” Esto es una reforma y lo demás son tonterías.
“proponemos una asignatura cuyo temario esté libre de cuestiones controvertidas y susceptibles de adoctrinamiento ideológico.” ¿Van a sacar la religión de los Centros? Gracias.
“No hay ninguna universidad española entre las 150 mejores del mundo.” ¿Ni siquiera las Católicas? Con lo que nos han costado y lo que les cuesta, a quienes pueden pagarlas, claro.
“El 42% de las carreras universitarias tuvieron menos de 50 alumnos nuevos en el curso 2008-2009.” Pues sí que es preocupante. ¿Cuántos nuevos universitarios hay en España? A ver, a 50 por carrera…
“debemos trabajar para que la Universidad retorne a la sociedad la gran cantidad de recursos que se ha destinado a la misma.” Claro, pero a la sociedad española. Ya sabemos que los investigadores tienen tres salidas: por tierra, mar y aire.
“Me propongo constituir a la mayor brevedad un Consejo de Expertos de Alto Nivel”. Si hubiera esperado a constituirlo, quizás hubiera evitado esa ocurrencia de la Educación Cívica.
“lo cierto es que desde 2004, España ha pasado de ocupar el puesto 12 en la clasificación de Potencias Olímpicas, al 17.” ¿Y desde 1982?
“se priorizarán todas las medidas encaminadas a mejorar los resultados y apoyar la presencia española en Londres!”. No, mire, lo de Londres 2012 ya está vendido, para bien o para mal será “culpa” de Zapatero; unos JJOO no se preparan en cinco meses.
Sr. Ministro, el modesto consejo de un humilde profesor es que reúna usted a sus expertos, pónganse de acuerdo en algo, consensuen algo con los expertos del resto de partidos y llévenlo todo a una Comisión de Expertos, es decir, formada por personas que sepan de educación: maestros, profesores…quienes elaborarán una ley donde el debate no se limite a “religión sí, religión no”. Dejen que esa Ley se desarrolle sin meter la política en los Centros y observarán cómo mejora nuestra Educación.