sábado, 4 de abril de 2009

reflexiones de un ateo


Cuando la religión y la politica se unen, una de las dos sale enfangada. A veces las dos.

jueves, 2 de abril de 2009

un ruido muy molesto

Miriam dejó su vehículo en el taller, en tierra de nadie. Los empleados ni siquiera se habían percatado de su existencia. Era uno más en el área de "descanso" a la espera de ser reparado. Allí permanecía intentando dejarse ver. A veces parecía cambiar de lugar o de aspecto, dependiendo de cómo incidían los rayos del sol en el taller.
Su reparación le tocó en suerte a Manuel que no tardó en percibir un extraño ruido nada más ponerlo en marcha. Algo fallaba. Como en ese momento tenía a su cargo más de una docena de máquinas, no podía dedicarle más tiempo que a los demás. Todos merecían su tiempo y "para eso le pagaban", "no debía manifestar preferencias". Sin embargo, el ruido que producía el coche cada vez que alguien lo arrancaba comenzó a parecer molesto a todo el personal, especialmente a Manuel y a quienes trabajaban cerca de su área de trabajo. El ruido constante de un motor nuevo pero "tocado" empezaba a alterar su rutina y condicionaba al resto de clientes. Necesitaba cuanto antes localizar la avería para solucionar lo que se había convertido en un serio impedimento para el desarrollo de las tareas. Tomó todas sus herramientas, hizo exámenes exhaustivos y trató sin éxito de encontrar un remedio a este asunto.
Pronto se dio cuenta de que él sólo jamás podría encontrar un desenlace acertado. Así, consultó a los compañeros de áreas inmediatos al suyo. Tampoco hallaron un remedio adecuado; de hecho, el ruido era cada vez mayor. Tras realizar diferentes consultas, Manuel puso este hecho en conocimiento del ingeniero zonal. Este, pertrechado de complicados dispositivos procedió a realizar al vehículo un análisis minucioso. Dedicó varios días a este cometido. Y, como conclusión, formuló un “este vehículo produce un ruido molesto”.
Así, todo el taller asintió con esta máxima: “este vehículo produce un ruido muy molesto”.Manuel no comprendía cómo se había llegado a una conclusión que todos conocían desde un comienzo. Y en ese momento aportó un nuevo dato, hasta entonces desconocido: el ruido del vehículo era causado a una mala utilización por parte de su propietaria, Miriam.
La hizo llamar en varias ocasiones, pero aquella negó cualquier conducta nociva con su auto. Y aún más, afirmaba que el ruido que según los mecánicos, emitía su coche, ella jamás lo había percibido.
Se produjo entonces un enconado debate entre los mecánicos. Todos comenzaron a hablar, nadie escuchaba. Todos consideraron tener razón. Todos llegaban a la misma conclusión: “este vehículo produce un ruido muy molesto”.
Dadas la dimensiones que alcanzaba el hecho, el personal del taller al completo decidió reunirse para gritarle a Miriam que sí, que “tu vehículo produce un ruido muy molesto”. Y así lo hicieron. Y ya.

sábado, 28 de marzo de 2009

¿qué estamos enseñando?

Cuando uno se para a ver la panorámica que nos ofrece la sociedad, se pregunta si no estaremos errando el disparo. Tanto programa y programación, objetivos, contenidos, actitudes, PEC, PAT, PGA, y un sinfin de siglas que aburren al más docto.
Ley tras Ley rectificando lo anterior, volviendo sobre lo mismo, dando vueltas sobre nosotros mismos con palabras distintas para definir lo ya sabido. Y así, años y años, décadas y décadas.
Y con la perspectiva que dan los años, uno mira por la ventana y observa. Ahí está ese autónomo que un día fue a la escuela, aprendió ( a veces con sangre) la letra, los números, las subordinadas de relativo y la regla de tres directa e inversa. No aprendió, sin embargo que, aunque el cliente no siempre tiene la razón, no puede tardar dos meses en arreglar un electrodoméstico. Nadie le ha obligado a aceptar ese trabajo, y maldita la propaganda que le hace esta actitud. Aprendió a analizar oraciones y a situar Otawa en el mapa mundi. No aprendió que, cada uno en su puesto, ha de ser responsable. Alguien no se lo enseñó. Alguien que se afanó en que nuestro amigo aprendiera a dividir entre cuatro cifras y a extraer el factor común. ¿y qué?
Ahí está, nuestro amigo funcionario que recibe una solicitud y la archiva sin más, que tarda - ya va para siete meses- en redactar un anexo simple como el mecanismo de un chupete. Alega que no sabe hacerlo. ¡Pues si no sabe hacerlo que se vaya a plantar zanahorias, si es que sabe, claro! ¿Dónde está el profesorado que se dejó la piel durante más de veinte años para que este señor aprovechase la Ed. Primaria, la Ed. Secundaria, el bachillerato e incluso cinco años de Universidad? ¿Qué aprendió nuestro amigo funcionario? ¿Derecho Romano, Estadística, Derecho Civil, Laboral...? ¿Y qué? ¿Quién le examinó de actitudes, de temas transversales, de Competencias Básicas? ¿Valoraron en la oposición su capacidad para responder con decoro y seriedad a las demandas de los ciudadanos? Posiblemente sea capaz de recitar de memoria el Aranzadi, el Código Hammurabi o la Guerra de los cien Años. ¿Y qué? ¿De qué le sirve al ciudadano que este señor ocupe un lugar donde se paralizan los trámites, donde los papeles se archivan, donde no pasa nada y si pasa es culpa del ciudadano por pedir "cosas raras" como una Certificación de Servicios prestados en el mismo lugar donde trabaja él? ¿Tan difícil es?
Amigos, maestros. Dejad los libros a un lado, si acaso aprovechadlos para nivelar tantas sillas y mesas que no apoyan bien, sea por propio defecto o por defecto del edificio escolar. Explicadles a vuestros alumnos que todo eso que están aprendiendo no servirá de nada si no asimilan que, por encima de todo, están las personas. Que cuando uno asume un trabajo, asume una responsabilidad, no un cheque en blanco para perder la mañana mirando la pantalla del PC. Explicadles que en pocos años van a ser los motores de la sociedad, van a decidir quien nos gobierna, van a ser los responsables de que no haya nuevas crisis de valores por dejadez, por desidia, por incompetencia. No les lleneis la cabecita con la lista de los reyes godos, ni siquiera de los Borbones; los alumnos no son huchas donde ir acumulando contenidos. Pensad que más contenidos de los que alguien pudiera llegar a imaginar, los tiene en un aparato de apenas un kilo: se llama PC. Y allí tiene numerosísimos programas y aplicaciones para resolver problemas que no alcanzamos ni a plantear. Ya tiene todos los contenidos, no necesita más. Necesita que le enseñemos a manejar esos contenidos, Necesita que le enseñemos a convivir, a ser responsable de sus actos.
Aparcad los libros una temporada. Enseñad a los niños a sentarse bien; a alimentarse bien; la importancia de hacer ejercicio; a tener una mente sana, lejos de prejuicios, lejos de envidias, lejos de rencores; enseñadles a convivir en armonía; enseñadles el valor de lo inmaterial; enseñadles a disfrutar de un paisaje, de un atardecer, de una amistad; enseñadles a cerrar la puerta sin dar portazos, a escuchar música sin obligar a escucharla a los demás; enseñadles a hablar en un tono no molesto para los demás; enseñadles a participar en la actividad social, especialmente en lo relativo a la ayuda a los más desfavorecidos; habladles de quienes han hecho grande este mundo: investigadores, creadores, deportistas, costureras...,que tengan un referente para orientar su futuro. En fin, dejad las subordinadas de relativo para el Profesor Universitario. Las estadísticas nos muestran que no son muchos los trabajadores que lleven en su caja de herramientas las subordinadas, y menos aún las de relativo.

domingo, 15 de marzo de 2009

viernes, 30 de enero de 2009

día de la paz


Como cada año celebraremos el Día de la Paz. Como si fuera el único día del año que aún se nos permite hablar de valor tan importante. No obstante, y siguiendo unas extrañas normas político-gramaticales podremos decir “Sí a la paz”, y evitar cualquiera otra forma sintáctica que pudiera resultar sospechosa de qué sé yo.

Los colegios e institutos se llenarán de palomas blancas, de manos blancas, de fotografías de Gandhi y Rigoberta Menchu. Y haremos buenos propósitos de llevarnos bien, de no enfadarnos con los compañeros, de hacer el “paripé” y hacer ver que todo funciona bien, es decir, de una forma políticamente correcta.

En el otro extremo del mundo, se estará librando una guerra absurda de la que no conviene hablar. Igualmente, en decenas de países se estarán librando numerosos conflictos, que dejaron de ser noticia hace mucho tiempo. Porque lo que realmente interesa a quienes no aprendieron a disfrutar de su vida, es ocupar sus largos ocios en alcahuetear en la vida de los demás. Y claro, los medios también están sujetos al mercado, y el poderoso caballero de la oferta y la demanda dicta qué es y qué no es importante a los ojos del consumidor.

Este maquillaje de la realidad se ha convertido en algo habitual, incluso necesario. Teníamos pocas vendas, que además nos imponen otras que impidan ver tantos y tantos desaguisados sociales, porque la felicidad debe encumbrarse en la ignorancia, según los nuevos modos de esta sociedad.

Lavaremos nuestras conciencias en fecha tan señalada, como tenemos la ocasión de hacerlo cuando por ley se celebra el Día de los Derechos Humanos, tan venidos a menos, o el Día de la Música, tan aparcada en los planes de estudio. Pero habremos, en fin, sufrido la falsa catarsis que permite recordar durante un día y olvidar durante un año. Nos acercaremos a los medios para rescatar datos que justifiquen esta celebración, como si el mundo hubiera caído por arte de magia, en esta fecha, en una hecatombe. Pero, esas imágenes pasarán al olvido, como si el resto del año no existieran. Y celebraremos el que solo un día el mundo esté tan mal.

Según un informe de la ONU aportado por Routers: "Una niña que nazca hoy en Japón tiene una expectativa de vida de 85 años, mientras que otra nacida en Sierra Leona, seguramente, no sobrevivirá más allá de los 36 años". Otro estudio que aparece en la revista “Atapuerca” señala que: “Los grupos humanos del Pleistoceno no superaban los 50 años”. Pues bien, en tanto algunas regiones mundiales continúan en la Prehistoria, otras continúan en su particular evolución, o mejor involución, hacia una Prehistoria donde las mentes no alcanzan más allá del mando de televisión, la pantalla del móvil o el cronómetro del microondas.

A pesar de todo, y más en mitad de una campaña electoral, se nos intenta convencer de que todo esto son espejismos, que la realidad es otra, que verdaderamente el mundo está en paz, que las guerras son necesarias y las hamburguesas simbolizan el alto nivel de vida que nos asiste. Las mentiras se suceden, eso sí, pagadas por nosotros mismos con ese diezmo que, mal que nos pese, ya se pagaba en la sociedad egipcia, más tarde en nuestro pasado feudal y hoy, en otros términos, en el actual sistema político llamado democrático.

Sobrevolarán las palomas blancas sobre nuestras conciencias y quedaremos liberados. Brindaremos con cava y los ojos cerrados, para no tener que mirar los ojos de aquellos que no pueden brindar, y cuya liberación suele estar ligada a la amputación de sus miembros o a su propia muerte. Extraña paradoja a celebrar el Día de la Paz.

Observamos impasibles esa sucesión de estrategias encaminadas a encumbrar unas culturas sobre otras. Los analistas militares hablan sobre las formas más inteligentes de matar. Y en ello, implicados niños y adolescentes que nunca comprenderán el porqué de empuñar un arma.

Quizá las palabras de Kofi. A. Annan sean buen consejo: “usemos estas 24 horas –este breve período que esperamos sea relativamente tranquilo— para empezar un diálogo pacífico, que debería continuar en la Asamblea General, para promover un consenso global acerca de las amenazas dominantes a la paz y la seguridad en nuestro tiempo –y más que todo, que hacer frente a ellas.”

Pintémonos las manos de blanco, vuelen las palomas blancas, pero no intentemos desfigurar un mundo ya de por sí demacrado por la violencia, por las diferencias, por la injusticia. Hagamos patente esta realidad no hoy, sino día a día mientras haya una sola persona en el mundo empuñando un arma. No es día para eufemismos, sino para entresacar las palabras reales, duras y ciertas, los datos y la información a partir de los cuales podamos tomar verdadera conciencia de la situación mundial, y con esa referencia intentar dejar un mundo más justo y más habitable que el que hemos encontrado.

Hoy, como Martin Luther King aquel 28 de agosto de 1963, yo también tengo un sueño.

sábado, 17 de enero de 2009

la fe viaja en autobús



La polémica sobre la existencia de Dios se debate en paneles publicitarios colocados en autobuses. "Posiblemente Dios no existe, disfruta de la vida", dicen unos; "Dios existe, disfruta de la vida en Cristo", indican los otros. Debo confesar que el hecho de que se haya elegido ese soporte me está haciendo reflexionar sobre mis creencias. Otra cosa sería que hubieran elegido el taxi.