viernes, 12 de marzo de 2010

Don Miguel, maestro


No resulta difícil imaginarle paseando Portugalete a la sombra del inacabado templo herreriano, o sentado en un banco de Campo Grande. Quizás Quico, mientras echa pan a las palomas, le mira de reojo, con una media sonrisa entre pícara y complaciente; y Azarías, con la "Milana bonita" posada en su hombro, le saluda desde una vieja casa que se abraza a la Antigua como en un respiro agónico.
Delibes es el alma del castellano, quien supo darle vida desde los rincones más inóspitos. Recuperó las voces de los muertos y de los vivos, se adentró en la memoria universal sin abandonar su patria chica. Podemos ver en su mano, en su pluma, la Castilla que se recoge desde la montaña palentina al Valle del Tiétar, en todo su esplendor; la Castilla machadiana, unamuniana, la Castilla mística de Teresa y Juan de la Cruz, la Castilla recia y áspera, de ronco sonar y frío despertar; la Castilla amplia y cercada, abandonada y silenciosa, de músicas de raíz profunda y ritmos acompasados a "tempo" de la hoz o el golpe sobre la reja.
Se lleva Don Miguel un trozo de nosotros revivido en cada uno de sus personajes que, según dice, son usted mismo. Y en esa comunión nos alentamos para sobrevivir al futuro, porque si algo le debemos es su paso lento y su palabra cierta. Y le recordaremos como usted quiso, como un hombre bueno, que diría Machado, en el mejor sentido de palabra bueno.

Comentarios

xhandra dijo...
Qué hermosas palabras. Sin duda, don Miguel Delibes ha dejado en todos sus lectores una huella muy profunda. Qué lindo poder ser recordado de esta forma tan extraordinaria, ¿verdad? Un saludo.
14 de marzo de 2010 13:01

sábado, 6 de marzo de 2010

los que cayeron del caballo

¿Dónde estaba escondida la crisis de valores? Veamos.

Hace algún tiempo, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que el monte era orégano, algunos cayeron del caballo e iniciaron su conversión. Nunca antes habian tenido un gesto para con los demás, nunca antes conocieron las palabras "solidaridad", "lucha"...Nunca antes se habían planteado estar en el lugar más inadecuado a sus actitudes y aptitudes. Sin embargo, y como no hacían ascos a nada y vieron una ventana abierta a la comodidad, se vendieron por un plato de lentejas al postor que les aseguró un puesto de trabajo a cambio de silencio. ¡Y no se les cae la cara de vergüenza a unos y otros!
Solo necesitaron apostar por los principios que les proponían, como podrían haber sido otros.
Ahora, con la mano derecha sabiendo lo que hace la izquierda, poniendo una vela a Dios y otra al diablo, se convierten en adalides de causas en las que nunca creyeron.
El lunes llevan a sus hijos a catequesis y el martes se manifiestan por la escuela laica; el miércoles predican el evangelio y el jueves mangonean por doquier; el viernes se afilian a un partido y el sábado defienden el programa de otro. El domingo se manifiestan, de la mano de obispos o de  pobres, de derechas o de izquierdas, según la orden recibida. Y pretenden, en el colmo de la sinrazón, convertirse en ejemplo para las nuevas generaciones. Quienes alaban su hipocresía contribuyen a mantener esta especie que un buen día confundió su vocación, y otro, como San Pablo, cayó del caballo y descubrió que todo era más fácil. Bastaba con renunciar a su dignidad.

crisis de valores

Se dice, en los círculos más atrevidos, que esta no es una crisis económica sino una crisis de valores. Para que se produzca una crisis económica ha de existir, como poco, un desarrollo económico aceptable. En África jamás podrá generarse una crisis económica, ¡qué más quisieran! La crisis, nuestra crisis, es económica para quienes durante décadas se asentaron en el conformismo de los demás, en la complacencia social y en el orgullo propio. Y no puede adjetivarse de otro modo porque su fin fue exclusivamente el lucro por encima de todo y de todos. El resto, los mortales, ya sufría la crisis, pero lo hacia en silencio; consintiendo, aplaudiendo, tolerando, transigiendo y aguantando. Esta actitud, “tan educada”, les permitió sobrevivir mientras contribuían con sus impuestos, sus horas extras no cobradas, su parte de nómina “en negro” y sus facturas sin IVA a que el señor les diera palmaditas mientras engordaba su cuenta bancaria.
Con la vuelta a la realidad se han descubierto las vergüenzas de unos y otros. A los primeros tanto les da, pues hasta las crisis, a su medida, les mantiene en su trono dorado.
Para que haya crisis de valores, igualmente, han de existir valores. El enmascaramiento en un nivel de vida aceptable hacía pensar que manteníamos cierto orden social, educación, respeto. Y no, ha bastado un mínimo bamboleo para sacar a la luz la falta de principios. No hemos perdido valores, no existían. Las concesiones que permitieron la transición evidenciaban una intención clara de remontar el vuelo, lejos de autarquías. Sin embargo, algo debimos hacer mal cuando el monstruo ha despertado apenas treinta años después; ahora con nombre de capitalismo, pero con las mismas garras y la misma prepotencia. O nos planteamos en serio recuperar el diálogo plural, olvidándonos de los intereses particulares, o un segundo intento en falso puede rematar en caos.
Es curioso como puede trasladarse lo particular a lo general y viceversa. No puede haber orden en un país si dos personas son incapaces de ponerse de acuerdo siquiera en el color del cielo.

domingo, 28 de febrero de 2010

deseducando

Deseducación para esta semana:

* Levantar el dedo corazón haciendo una "peineta". (Aznar)
* Conducir con el doble de tasa permitida de alcohol en sangre. (Nacho Uriarte, Diputado del PP, Vocal de la Comisión de Seguridad Vial del Congreso hasta hace unos días).
* Llamar h...de p...a un compañero. (Esperanza Aguirre).
* Un finalista de la gala de Eurovisión realiza gestos obscenos al público.
* El Vicepresidente tercero de la Generalitat Valenciana se dirige a una diputada socialista señalando que "probablemente no conoce a su padre".

Comentarios
Profesor girafales dijo...
Muy educativo. El día en que estos digan realmente lo que piensan vas a tener un filón. Esto es la consecuencia normal de que la cabra tire pal monte, o la gaviota, mejor dicho.
28 de febrero de 2010 22:27

Hoy también he dedicado mi post a hablar de la mala educación que nos rodea. He puesto otros ejemplos, y es que lo malo abunda, por desgracia. Por fortuna, los que tenemos la buena costumbre de visitar blogs como éste sabemos y podemos disfrutar de la lengua muy bien utilizada.
Un saludo. Yolanda
 
Gracias, Yolanda. Los blogs existen gracias a quienes los visitan. Contar con tu opinión es una suerte. Un saludo. Javier.

profesor de educación física e historia