lunes, 12 de marzo de 2012

Una crisis más que económica...

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general. Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente. Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan. Porque son de los nuestros. Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.
Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura. Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera mínimos conocimientos sobre política internacional. Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo. Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo trece veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.
Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro que sin embargo encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas. Es mediocre un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada -cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. Un país que ha hecho de excelencia la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que se insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.
Mediocre es un país que ha permitido, fomentado, celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la a hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.
(Como me lo mandaron os lo mando).

viernes, 2 de marzo de 2012

Derechos, que no privilegios

Según el Diccionario de uso del español de María Moliner, privilegio es la excepción de una obligación, o posibilidad de hacer o tener algo que a los demás les está prohibido o vedado, que tiene una persona por una circunstancia propia o por concesión de un superior. Por el contrario derecho es la circunstancia de poder exigir una cosa porque es justa.

Soy funcionaria, me dedico a la docencia y trabajo en un instituto de educación secundaria, en este país. Y no, yo no tengo privilegios.

El sueldo que cobro es un derecho que me gano honradamente con mi trabajo. Está regulado por un convenio en el que participan y firman todas las partes interesadas. Es transparente, cualquier ciudadano puede saber lo que cobro. Hacienda conoce perfectamente mis ingresos, en mi declaración no cabe el fraude ni la picaresca. Mis ahorros, pocos, están en entidades bancarias completamente controladas por el estado, y no en paraísos fiscales. Me levanto todas las mañanas a las seis y media para ir a trabajar. Cuando regreso estoy cansada, porque, aunque no lo parezca, este oficio es agotador. Diariamente doy cuenta de mi trabajo primero a mis alumnos y por supuesto a sus padres, luego a mi director y si es preciso al inspector de mi zona, porque yo sí tengo jefes. Obtuve mi puesto de trabajo aprobando una oposición, que por si alguien no lo sabe, es una prueba muy dura, y no hubo “enchufismos” de ninguna clase. Si tengo que ir a trabajar en coche, el vehículo es propio y pago la gasolina, yo no tengo coche oficial ni chófer. Si he de quedarme a comer, me pago la comida, yo no cobro dietas. El café y el almuerzo corren por mi cuenta, y hasta los bolígrafos rojos que gasto para corregir los ejercicios de mis alumnos, los compro con mi dinero. Los libros de texto y de lectura que necesito para trabajar, de momento, nos los ceden, gratuitamente las editoriales, tampoco les cuestan un euro a la Administración.

No, yo no tengo privilegios. Alguien podría pensar que disfruto de un mes de vacaciones más que el resto de mortales. Pero durante el curso escolar trabajo prácticamente todos los domingos, y cuando no trabajo en domingo es porque lo he hecho en sábado. Si cuentan todos estos días, verán que suman más de 31, que son los que tiene el mes de Julio. Cuando llevo a mis alumnos de excursión o de viaje, les dedico las 24 horas, dejando a mis hijos y a mi familia.

No, yo no tengo privilegios. Y sin embargo me siento privilegiada. Sí, me siento privilegiada porque considero que mi trabajo es muy importante y valioso y realizo un servicio social. Me siento privilegiada cuando veo crecer y madurar a mis alumnos, los veo superar sus dificultades y aprender, y yo estoy ahí ayudándoles, aunque solo sea un poquito. Me siento privilegiada cuando mis alumnos me saludan por la calle, casi siempre con una sonrisa y cuando hablo con sus padres con la cordialidad propia de quienes comparten objetivos. Me siento privilegiada cuando encuentro a antiguos alumnos y me hablan de sus vidas, de sus éxitos y sus proyectos. Y sobre todo me siento privilegiada porque trabajo rodeada de extraordinarios profesionales que se dejan la piel día a día para llevar a buen puerto esta nave que la Administración se empeña en hacer zozobrar.

Sí, estos son mis privilegios, pero puedo asegurarles que no le cuestan ni un euro al contribuyente.

Con todo, no crean que quiero ponerme medallas, nada más lejos. En el fondo me siento como el siervo inútil del Evangelio, al fin y al cabo solo cumplo con mis obligaciones. Pero es importante no confundir derechos con privilegios. Los recortes en Sanidad y Educación, son recortes en derechos y no en privilegios. Que no os confundan. No veáis enemigos donde hay amigos, ni verdugos donde hay víctimas como vosotros. Confundir es un arma de poder para camuflar al verdadero culpable.

Con todo lo que está cayendo sobre los docentes, lo que más me duele no es la pérdida de poder adquisitivo, sino el menoscabo moral al que se nos está sometiendo. Solo pido a la sociedad, respeto. A los políticos, honestidad, porque muchos han olvidado el significado de esa palabra, si es que lo conocieron alguna vez. También les pido valentía, porque pisotear al débil es de cobardes. Los culpables de esta crisis son mucho más poderosos que nosotros y sí tienen privilegios, que lo paguen ellos. Por la dignidad del docente, que es lo que no nos pueden quitar.
(Desconocemos la identidad de la autora, este mensaje nos llegó por mail y tal cual lo publicamos).

Comentarios:

Yolanda Mar 3, 2012 01:06 PM


¡Olé! Mejor, imposible. Toda una declaración de principios sin ninguna fantasía. La realidad de los docentes es así, sin duda, con muchas obligaciones, siempre bajo la mirada de padres, alumnos, autoridades, fiscalizadores y tocanarices con frecuencia, entrometidos y enteradillos. Nadie nos regala nada, sólo vivimos de nuestro sueldo, nada desorbitado, sometido a ajustes y recortes cuando conviene al gobierno de turno, como ahora. Tenemos que aguantar críticas e inconveniencias sin perder la compostura. No viajamos en coches oficiales, no cobramos dietas, no tenemos billete de primera en ningún AVE. Nadie sabe cuánto tiempo dedicamos a nuestro trabajo fuera de las aulas, como bien dice la compañera. Sea quien sea, gracias por expresar tan bien nuestra realidad.




lunes, 20 de febrero de 2012

La rebelión del presente

Echábamos de menos la rebeldía ante este oscuro mundo que nos maneja a su antojo, el de los mercados según dicen, el del capitalismo salvaje que nos invade y del que no podemos ausentarnos a menos que hagamos un viaje sin retorno al corazón de África.
Echábamos de menos que alguien en algún lugar se rebelara de una santa vez, con razón o sin ella; los jóvenes tienen razones que los conformistas, “moderados”, acomodados alrededor de su ombligo, no entienden. En realidad nadie les ha enseñado, porque hemos sobrevivido durante tres décadas en un vivac donde nos faltó de nada, y nunca pensamos que quienes protagonizamos alguna de las últimas carreras delante de los grises, nos íbamos a desayunar con imágenes como las que se suceden estos días que nos evocan, desgraciadamente, aquellos tiempos felizmente superados.
No hemos preparado a esta generación para ser zarandeados, y hasta agredidos por la policía; porque alguien nos convenció de que la democracia impedía que se recreasen estas escenas que pertenecen a la televisión monocolor. Los gobiernos, por otra parte, ni de izquierdas ni de derechas, se acordaron de ellos y ahí, sin embargo, por generación espontánea, como salidos de la nada, aparecen estos chicos sorprendiéndonos con la valentía de quienes se niegan a permitir la pérdida de derechos, el abuso de poder, la corrupción,…
Nada pueden esperar de los pánfilos de nuestra generación; pues si jamás osaron enfrentarse a la autoridad, si jamás rompieron los tensos silencios, si nunca creyeron que les tocaría a ellos, si han encontrado el hueco al sofá para acudir al día siguiente al trabajo con el último cotilleo, si no levantaron la voz cuando jóvenes y no hacen sino gritar para mostrar sus carencias cuando viejos-no de edad como de mentalidad-, si no fueron capaces de crear algo nuevo, si no alcanzan a un debate de mínimos, si viven con las orejeras y la venda desde el día en que despertaron con la teta de mamá empresa o papá Estado,…poco pueden ofrecerles a quienes viven en una onda desigual. Y ya no hay tiempo para ajustar el dial.
Saben que se juegan mucho y que nadie va a luchar por ellos. Su único pecado es no tener pasado y no atisbar futuro alguno. Les queda la rebelión del presente, que no es poco.
"Bajo los adoquines está la playa"; el problema es que la dosis de cemento, será por la burbuja inmobiliaria, les dará tanto trabajo como a Dani el Rojo.

otro examen

Simon bolivar murio en - fermo

El examen



EL ESTUDIANTE QUE SACÓ 0% EN UN EXAMEN


(Yo le hubiera dado 100%)

P1. ¿En qué batalla murió Napoleón? * en la última.
P2. ¿Dónde fue firmada la Declaración de la Independencia? * al final de la página
P3. ¿El río Ravi corre en qué estado? * líquido
P4. ¿Cuále es la primera causa de divorcio? * El matrimonio
P5. ¿Qué no se puede comer nunca al desayuno? * El almuerzo y la cena
P6. ¿A qué se parece la mitad de una manzana ? * A la otra mitad
P7. Si tiramos una piedra roja en el mar azul, ¿qué le pasará? * Se mojará
P8. ¿Cómo puede permanecer un hombre 8 días sin dormir? Durmiendo de noche
p9. ¿Cómo podemos levantar un elefante con una sola mano? Nunca vamos a encontrar un elefante que tenga una sola mano.
P10. Si usted tuviera tres manzanas y cuatro naranjas en una mano, y cuatro manzanas y tres naranjas en la otra, ¿qué tendría? * Unas manos muy grandes
P11. Si se necesitaron ocho hombres para construir un muro en diez horas, ¿cuánto tiempo les tomaría a cuatro hombres construir el mismo muro? Ningún tiempo, el muro ya está construído.
P12. ¿Cómo se puede dejar caer un huevo crudo en un piso de concreto sin quebrarlo? *De cualquier manera, un huevo crudo no puede quebrar un piso de concreto.