Hola, soy José Luis. El año pasado ya escribí una carta a este periódico . Ya estoy en segundo, de Primaria. Mi padre dice que este año acabo un ciclo, que yo no sé lo que es, pero que tengo que hacer tres. El año pasado di Matemáticas y Cono. Y música, pero me hacía mucho lío con las blancas y las negras. No entiendo por qué una blanca vale lo mismo que dos negras. Ha dicho la seño de música que nos lo enseñará este curso. También nos ha dicho que, como es el aniversario de Mozart, a lo mejor llenamos el cole de blancas y negras, y de muchos Mozarts. El año pasado pusimos muchos Quijotes y muchos molinos. Pero como también es el aniversario de Colón, a lo mejor nos mandan poner barcos. Yo le dije a mi seño que podíamos poner a Mozart en un barco, y poner a remar a los Quijotes del año pasado. Así lo aprovechamos todo. Yo creo que todo vale.
El año pasado hicimos un simulacro, así lo llama el director, para ver si éramos rápidos en salir cuando haya fuego. Como nos habían avisado el día antes, salimos todos antes de tiempo. Yo creo que está bien que avisen, así no hay accidentes. Un día vino el director a nuestra clase, y nos dijo no sé qué de un Plan de Convivencia. No me enteré de mucho, pero creo que era para que no seamos como esos señores que salen en la tele dando voces, y que votan todos los españoles. Bueno, yo no les voto, porque solo tengo 7 años. Aunque tampoco les votaría. Creo. No entiendo por qué nos quieren educar si nosotros ya somos educados. A lo mejor hacen una escuela para esos señores. Pero no sé, porque ha dicho mi padre que no hay presupuesto para esas cosas.
Lo que menos me gustó del curso pasado es que nos sentaron en sillas. A mí me gustaba más estar en el suelo, porque te puedes mover más, y jugar con los compañeros. Bueno, y las compañeras. Es aburrido porque te pasas el curso mirando la espalda del compañero, o compañera. Y otra cosa que no me gusta es que todos los días nos ponían una hora delante de la pantalla del ordenador. Pues a mi no me gusta porque, con la pantalla, no ves los libros de la biblioteca. A mí no me gusta pintar con el ratón, prefiero hacerlo con las pinturas de cera, y los rotus. Bueno, y hacer figuras con la plasti. Pero ha dicho la seño que hay un programa muy bueno para hacer figuras con el ratón. Cuando vamos a ordenador solo vemos la pantalla y la pared. Creo que a mi padre, cuando iba a la escuela, le castigaban mirando a la pared. A lo mejor es por eso. Bueno, puedes girarte, pero solo ves la espalda de los compañeros. Y compañeras. Creo que se me ha olvidado la cara de algunos de mis compañeros. Y compañeras.
También hemos hecho educación física. Mi madre dice que antes se llamaba gimnasia. A mí me da igual. Solo que no me gusta que el profe no nos ayude a saltar el potro. Yo creo que es porque un día salió en la tele que a un profe de otro colegio le han echado porque un día ayudó a saltar a una niña, y dijeron que la había tocado el culo. Un día, cuando se fue la seño, estuvimos jugando a tocarnos el culo unos a otros. Yo creo que nos vio el director. A lo mejor nos van a echar a todos.
En la tele han dicho que van a poner otra ley. Bueno, para mí es solo la segunda en cinco años que llevo de cole. Porque mi padre dice que ya van cinco leyes. Bueno, a lo mejor yo también llego a cinco, porque me quedan muchos años. Además, dice mi padre, que son todas iguales. Yo creo que no. Que no pueden ser iguales, pues esos señores que votan todos los españoles, bueno, yo no, porque tengo 7 años, tampoco son todos iguales. Pero hay gente que dice que sí. A mí me da igual, pero que no nos cambien tanto de maestros, y maestras, porque nos hacemos un lío.
Mi padre dice que antes solo había un maestro, y una maestra, y con él, o ella, estabas un montón de años. Y que además era director, secretario y más cosas. Creo que no hacían programaciones, como los maestros y las maestras de ahora. Es mejor, creo. Pero el año pasado, como seguíamos las programaciones, tuvimos que cantar “Que llueva, que llueva...” un día de mucho sol que no había nubes. Bueno. Quiero dar las gracias al director del periódico por poner mis cartas. Yo creo que hay que contar las cosas para que se sepan. Porque si no, a lo mejor nunca sabemos por qué las blancas valen más que la negras. A lo mejor digo a la seño de música que escriba y os lo cuente.
“Cada vez que un Ayuntamiento coloca una estatua en una rotonda, Rodin, Miguel Ángel y Bernini torturan a un gatito”.
domingo, 7 de octubre de 2007
viernes, 5 de octubre de 2007
canarios
Estábamos explicando la diferencia entre lengua, dialecto y habla.
Citamos los diferentes dialectos que hay en España: el extremeño, el murciano, el andaluz, el canario.
Entonces ha comentado Ana:
- Aquí hay cinco canarios (aludiendo a una familia que vive en el pueblo).
- Sí,- ha contestado Luis, - y cuatro que tengo yo en casa.
Citamos los diferentes dialectos que hay en España: el extremeño, el murciano, el andaluz, el canario.
Entonces ha comentado Ana:
- Aquí hay cinco canarios (aludiendo a una familia que vive en el pueblo).
- Sí,- ha contestado Luis, - y cuatro que tengo yo en casa.
martes, 2 de octubre de 2007
ruido en la escuela
Comienza el curso escolar y nada más agradable que el bullicio de los niños- y las niñas- por los pasillos de la escuela- perdón, del colegio. Estos enormes edificios, que albergan entre sus cuatro paredes a nuestros políticos, barrenderos, arquitectas, abogados, vendedores de pipas, fontaneros y azafatas del mañana, vuelven a llenarse de alborotos. Dos meses de silencio, de inactividad en estas grandes obras arquitectónicas, tan desaprovechadas en los meses vacacionales.
Y así, de repente, ese silencio se torna en algarabía y- avanzando veinte vocablos más en el diccionario- en algazara; esa alegría que proporciona la edad temprana ante los nuevos descubrimientos y que es el principio y el fin de la labor educativa. Sale entonces el silencio por la puerta de atrás, esperando al primer fin de semana para volver a esconderse en algún rincón del aula – que es más o menos como un rincón del alma-, y allí solazarse en sus últimos coletazos de vida.
Nos hemos empeñado en que las escuelas se conviertan en almacenes de ruido, donde prevalece la ley del boceras, quien aún cree que el grado de razón es directamente proporcional al número de decibelios. A ello contribuyen quienes construyeron el edificio, que no debieron pensar que allí convivirían durante horas cientos de personas, y por ello no tuvieron en cuenta los problemas de acústica. De modo que el maestro –perdón, profesor- y los alumnos de conocimiento del medio, además de aprender los afluentes del Miño, reciben, por el mismo precio, una clase sobre los números primos, otra sobre la fotosíntesis y, desde la lejanía, una maraña de acordes disonantes que llegan del aula de música.
Los efectos de la contaminación acústica inciden sobre el sistema cardiovascular, las glándulas endocrinas, el aparato digestivo, y otras afecciones como el estrés, tendencia a actitudes agresivas, dificultades de observación, concentración y rendimiento, irritación y pérdida progresiva de la capacidad auditiva. Por ello, es conveniente tomar conciencia desde la edad escolar y, mejor aún, llevar a la practica actividades saludables.
La diferencia entre una sala “sorda” y una “resonante” viene definida por la reverberación. Para disfrutar de un aula en el que la charla sea amena y saludable, debemos disponer elementos que absorban el sonido. Eso procurará un desarrollo de las sesiones mucho más efectiva y el encantamiento de los alumnos con su aprendizaje.
Dedicar una o dos sesiones a este cometido, nos proporcionará a todos y en corto plazo, mayor rendimiento y mejor salud auditiva. Y es tan sencillo como colocar estos elementos absorbentes, disponer un orden en las intervenciones y aprender a escuchar. Por descontado, eliminar los móviles, los grandes enemigos de la comunicación, por paradójico que parezca. El profesorado tiene la oportunidad de hacer de sus aulas verdaderos lugares de reflexión y aprendizaje. Y para ello, nada mejor que dar ejemplo. Algo que debe ser muy difícil de conseguir, pues no existe conciencia de contaminación acústica y, el día que eso suceda, aún habrá que esperar varios años en su solución. No hay más que ver que aún hoy se sigue fumando en muchos centros, no solo con total impunidad, sino con la ventaja de poder llamar intolerante a quien se atreva a cuestionarlo, y tener el apoyo de la comunidad.
Convendría reservar espacios y tiempos para que ese silencio no abandonase definitivamente su merecido lugar. Así Leonardo, el genio de Vinci más conocido por las novelas de intriga que por su obra, se inspiraba en el silencio, y como él los grandes sabios que en el mundo han sido. El silencio invita a la reflexión, a la duda, a la curiosidad, a la creatividad.
Un ejercicio que proponemos cada comienzo de curso escolar, y que nos ahorra muchos ruidos a lo largo de todo el período, consiste en proponer a los alumnos – y alumnas- una adivinanza. Y estas son las pistas: 1) Presentamos un papel en blanco, y lo exponemos durante algunos segundos, sin decir nada. 2) Hay un valle en la provincia de León con ese nombre. 3) Se encuentra al comienzo y al final de todas las obras musicales. 4) De la película “La vida es bella”: Si lo nombras, desaparece.
Y así, de repente, ese silencio se torna en algarabía y- avanzando veinte vocablos más en el diccionario- en algazara; esa alegría que proporciona la edad temprana ante los nuevos descubrimientos y que es el principio y el fin de la labor educativa. Sale entonces el silencio por la puerta de atrás, esperando al primer fin de semana para volver a esconderse en algún rincón del aula – que es más o menos como un rincón del alma-, y allí solazarse en sus últimos coletazos de vida.
Nos hemos empeñado en que las escuelas se conviertan en almacenes de ruido, donde prevalece la ley del boceras, quien aún cree que el grado de razón es directamente proporcional al número de decibelios. A ello contribuyen quienes construyeron el edificio, que no debieron pensar que allí convivirían durante horas cientos de personas, y por ello no tuvieron en cuenta los problemas de acústica. De modo que el maestro –perdón, profesor- y los alumnos de conocimiento del medio, además de aprender los afluentes del Miño, reciben, por el mismo precio, una clase sobre los números primos, otra sobre la fotosíntesis y, desde la lejanía, una maraña de acordes disonantes que llegan del aula de música.
Los efectos de la contaminación acústica inciden sobre el sistema cardiovascular, las glándulas endocrinas, el aparato digestivo, y otras afecciones como el estrés, tendencia a actitudes agresivas, dificultades de observación, concentración y rendimiento, irritación y pérdida progresiva de la capacidad auditiva. Por ello, es conveniente tomar conciencia desde la edad escolar y, mejor aún, llevar a la practica actividades saludables.
La diferencia entre una sala “sorda” y una “resonante” viene definida por la reverberación. Para disfrutar de un aula en el que la charla sea amena y saludable, debemos disponer elementos que absorban el sonido. Eso procurará un desarrollo de las sesiones mucho más efectiva y el encantamiento de los alumnos con su aprendizaje.
Dedicar una o dos sesiones a este cometido, nos proporcionará a todos y en corto plazo, mayor rendimiento y mejor salud auditiva. Y es tan sencillo como colocar estos elementos absorbentes, disponer un orden en las intervenciones y aprender a escuchar. Por descontado, eliminar los móviles, los grandes enemigos de la comunicación, por paradójico que parezca. El profesorado tiene la oportunidad de hacer de sus aulas verdaderos lugares de reflexión y aprendizaje. Y para ello, nada mejor que dar ejemplo. Algo que debe ser muy difícil de conseguir, pues no existe conciencia de contaminación acústica y, el día que eso suceda, aún habrá que esperar varios años en su solución. No hay más que ver que aún hoy se sigue fumando en muchos centros, no solo con total impunidad, sino con la ventaja de poder llamar intolerante a quien se atreva a cuestionarlo, y tener el apoyo de la comunidad.
Convendría reservar espacios y tiempos para que ese silencio no abandonase definitivamente su merecido lugar. Así Leonardo, el genio de Vinci más conocido por las novelas de intriga que por su obra, se inspiraba en el silencio, y como él los grandes sabios que en el mundo han sido. El silencio invita a la reflexión, a la duda, a la curiosidad, a la creatividad.
Un ejercicio que proponemos cada comienzo de curso escolar, y que nos ahorra muchos ruidos a lo largo de todo el período, consiste en proponer a los alumnos – y alumnas- una adivinanza. Y estas son las pistas: 1) Presentamos un papel en blanco, y lo exponemos durante algunos segundos, sin decir nada. 2) Hay un valle en la provincia de León con ese nombre. 3) Se encuentra al comienzo y al final de todas las obras musicales. 4) De la película “La vida es bella”: Si lo nombras, desaparece.
domingo, 30 de septiembre de 2007
armstrong
Louis Armstrong nació en 1900. En 1918, a la edad de 13 años... (Angel, 2º de Secundaria)
sábado, 29 de septiembre de 2007
haëndel
Haëndel fue un compositor alemán nacido en Londres. (Cristina, 2º de Secundaria)
viernes, 28 de septiembre de 2007
no puedo pensar...
Estábamos hablando del lenguaje.
Ricardo ha levantado la mano:
- ¿Puedo salir al aseo?
- No, -le he contestado-, acabáis de entrar del recreo...., así es que céntrate en la tarea y piensa sobre esto que estamos comentando.
- Es que si me estoy meando no puedo pensar.
Ricardo ha levantado la mano:
- ¿Puedo salir al aseo?
- No, -le he contestado-, acabáis de entrar del recreo...., así es que céntrate en la tarea y piensa sobre esto que estamos comentando.
- Es que si me estoy meando no puedo pensar.
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