viernes, 17 de abril de 2009

la ley de directores o llamarse Manuel

Ya ha salido la Orden para la elección de directores en los centros públicos. Más de lo mismo para que sigan los mismos. Un baremo a la medida de la Administración que favorece a quienes ocupan el cargo. Ninguna opción para el resto con el baremo que premia los años de servicio en el cargo. Cómo se haya ejercido el mandato, es otra cosa. Y sin límite, por lo que vemos cómo algunos compañeros se perpetúan durante décadas .
Alguien se tiene que dar cuenta de que "muchos años en un sitio" no es sinónimo, necesariamente, de bien hacer, ni mucho menos de estar al día de lo que se cuece, especialmente en educación, donde vivimos un mundo cambiante a cada momento. Más habría que valorar a quienes han trabajado en diferentes centros, diferentes especialidades...Ellos sí que pueden reorientar la práctica educativa.
Los diferentes gobiernos no reparan en que es necesario un poco de aire fresco cada cierto tiempo para oxigenar el ambiente.
Va a ser porque en todas las casas hay un Manuel, llámese Chaves, llámese Fraga.

domingo, 12 de abril de 2009

las enfermedades del profesorado

Que la docencia está sometida a numerosas patologías no es una novedad. Entre las más comunes, los problemas de la voz y los psiquiátricos. Hasta el grado de que esta profesión es la que mayor numero de bajas acumula por problemas de salud.
Lo que son simplemente cifras no alcanza al punto de sensibilizar ni a la población en general ni al propio profesorado.
¿Alguien conoce un estudio de las bajas y el seguimiento de las mismas? No, no lo hay. Hay cifras frías, no hay expedientes donde el docente exponga datos sobre las posibles causas de su enfermedad. Cuando estás de baja nadie te pregunta. Lo sufres, como en el anuncio, "en silencio". Puedes permanecer de baja durante meses que nadie se ocupará de tí. Tu médico de cabecera te atenderá y, posiblemente, comunique unos datos fríos a quien competa. Eso es todo. Los sindicatos están gestionando impresos, no tienen tiempo de hacer ese seguimiento pormenorizado y ponerlo en manos de la Administración.
Se hace más necesaria que nunca la demanda de programas de prevención, dirigidos desde la propia Administración, aunque solo fuera por la repercusión que eso tendría para sus arcas, que son las de todos.

viernes, 10 de abril de 2009

la educación según Obama


No se le pueden negar méritos al recién estrenado Presidente americano. Sin embargo, como es común en los políticos del mundo, la educación les viene grande. Porque son tantos los intereses que se mueven alrededor de la enseñanza que les resulta difícil abstraerse de ellos para proponer un sistema educativo menos malo.
Profesorado, alumnado, padres, sindicatos, iglesia..., todos con interesantes propuestas pero claramente alejadas de las de los otros. Con estos mimbres, ni Obama ni el resto de líderes mundiales ven luz al final de túnel y acuden a soluciones más o menos ocurrentes.
Dice Don Barack que el sueldo de los profesores ha de establecerse en función de los resultados de los alumnos. Y si un profesor no obtiene resultados, pues a otra cosa...Así de sencillo.
Verdaderamente nos da miedo cada vez que un político tiene alguna idea sobre educación.
Y no es que sea difícil, no. Bastaría con que tomasen la educación con la seriedad que requiere como base fundamental de las generaciones futuras. Aprobar sistemas educativos a largo plazo, independientes de sus intereses partidistas y asesorarse por quienes están a pie de aula, es decir, en la realidad.
Sería conveniente que los sindicatos recobrasen el papel para el que fueron creados, lejos de su compadreo con los gobiernos de turno; que los padres asumiesen su papel fundamental en la educación de sus hijos, y no cediendo a la escuela un papel que no le corresponde; que la iglesia, con el mismo respeto que todos le profesamos, abandonase los espacios públicos y todos los condicionantes que repercuten negativamente en una escuela laica; que el profesorado despertase de su letargo y se dedicase a lo que sabe hacer: educar y enseñar.
En una palabra, señor Obama, lo que la escuela necesita es: consenso.

reflexiones de un ateo


Yo no creo en Dios desde antes de nacer.

jueves, 9 de abril de 2009

el tercer trimestre


El tercer trimestre, ¡ojo a la paradoja!, tiene 47 días lectivos.
El descalabro al que está sometida la educación tiene un fiel reflejo en el calendario escolar. Y lo peor, a nadie parece preocuparle.
Estamos a merced de las festividades religiosas, con lo que la confección de dicho calendario, más que obedecer a cuestiones pedagógicas, está supeditada, sometida, a lo que diga la iglesia. Así, y no es la primera vez, nos encontramos con que tenemos que hacer encaje de bolillos para cuadrar las programaciones en un curso escolar cuyos tramos trimestrales están claramente descompensados. Todo ello con el desprecio hacia los alumnos, que son los verdaderos perjudicados.
La iglesia, en una maravillosa operación de márketing, ha conseguido que fiestas paganas se transformen en auténticas manifestaciones religiosas. Tenemos la Navidad sobre el solsticio de invierno, San Juan Bautista sobre el de verano, y muchísimas más.
Para más inri, valga la expresión, la Semana Santa, al depender de las fases lunares, resulta especialmente paradógica. Cada año tiene lugar en fechas diferentes, dependiendo de la primera luna llena de la primavera. Y eso se traduce en un amplio margen que ocupa desde el 21 de marzo hasta bien avanzado el mes de abril.
Como quiera que el 23 de abril es fiesta en varias Comunidades Autónomas y el 1 de mayo en todo el país, nos vemos dando los últimos coletazos de un curso desdibujado. Eso sin contar otras festividades locales, como San Isidro, Lunes de aguas...
Demasiados intereses por parte de la curia y también, cómo no, del sector turístico, que merman de modo significativo las posibilidades de desarrollar un curso escolar "¡ como Dios manda !".