domingo, 18 de abril de 2010

sin anestesia ni nada

De repente, alguien se levanta por la mañana con tanto ocio en las manos que no es capaz de hilar algo más sólido que semejante ocurrencia:

http://www.hoy.es/v/20100416/sociedad/quiero-profe-20100416.html

Pues bien, amiga Ana B., como no veo materia para debatir sino para escupir al modo, solamente le ofrezco esta reflexión:
¿Cómo se siente usted al volver al trabajo después de un mes de vacaciones? Mal, ¿verdad? ¡Pues imagínese cómo me siento yo después de dos meses!

Comentarios
Yolanda dijo...
Siento haber perdido parte de mi precioso tiempo leyendo este "comentario". Si es lo que yo digo: debería haber más horas, más días y más años de colegio porque algunos no aprenden modales y educación ni aunque vivan mil años. ¡Y, encima, a los profes nos gusta nuestro trabajo! Es que tenemos una suerte...


Un saludo.
19 de abril de 2010 00:07

miércoles, 14 de abril de 2010

Y tú, ¿a quién crees más...

...a Galileo o a la iglesia?, ¿a Servet o a la iglesia?, ¿al Carbono 14 o a la iglesia?


Desde el pasado sábado 10 de abril y hasta el 23 de mayo estará expuesta en la catedral de Turín la Sábana Santa, el sudario que, según la iglesia, envolvió el cuerpo de Jesús.

Hace años, todavía se mantiene parte de la tradición, durante la Semana Santa se podían ver en televisión películas “de romanos”, como “Ben-hur” o “Quo vadis”. La demanda actual, más cercana al morbo que a la historia, exige documentales relacionados con la Síndone. Cada año --en versión corregida y aumentada-, nos cuentan lo mismo con idénticos resultados. Es decir, ni si ni no, ni todo lo contrario.

Para un cristiano no debería ser relevante si dicho sudario es auténtico, si acogió el cuerpo de Jesús, o no; para un ateo tampoco. La fe, entendemos, depende de hechos menos fantásticos y más reales. Juan Pablo II definió la Síndone como «una provocación a la inteligencia».

Por si fuera poco, la iglesia, en su continua campaña de márketing,-no se ha dado un momento de respiro en su larga historia-, ha decidido que las mujeres creyentes que hayan abortado, pecado que conlleva la excomunión, podrán ser absueltas si peregrinan a Turín en este mes y medio y se confiesan allí.

A partir de ahí se multiplican las ofertas de las agencias de viajes. Y, cómo no, también rebosará el cepillo de la iglesia con semejante negocio.

Ahora vas a clase y les dices a los alumnos que estudien. Entre CR9, el C14 y los manejos eclesiásticos, no van a saber con qué quedarse.

domingo, 11 de abril de 2010

totalitarismo de la indiferencia

Nuestros alumnos se aburren, y lo dicen. Y mientras lo digan algo habremos hecho bien. Aún les queda ese rescoldo de rebeldía en medio de una sociedad blanda, abúlica y pusilánime. En su haber debemos anotar una crítica que pretende dar un toque de atención sobre nuestros métodos, más cuando vemos cómo nos sobrepasa la demanda de una enseñanza más adecuada al siglo XXI.


La sociedad que nos toca vivir no facilita mucho las cosas. Los que tuvimos la suerte, y digo bien por lo que nos ha aportado a nuestro curriculum vitae personal, de pasar el Rubicón del 75- incluso tenemos en la retina alguna carrera delante de los “grises”-, echamos de menos esa rebeldía aderezada con dosis de madurez.

Joseph Ramoneda, periodista, lo llama totalitarismo de la indiferencia, y Gandhi hablaba del “silencio de la gente buena”. Nuestros gobernantes han conseguido, con ayuda de la Constitución del 78 y numerosas leyes hechas a medida que la contradicen sobremanera, ajustar el modelo social a sus necesidades e intereses con guante blanco o negro según los casos. Naces y ya eres de derecha o izquierda como eres del Madrid o del Barça. Y ellos, los que nos des-gobiernan, tan felices viendo cómo disfrutamos del “pan y circo” en tanto ellos disfrutan del “pan y chuletas”, del “circo y el teatro”.

¿Cómo hemos llegado a este estado de pasividad?, ¿Por qué cuando alguien da un puñetazo en la mesa se convierte en culpable?. ¡Qué bueno es quien calla! Estamos rodeados de personas buenas: incompetentes, barriobajeros, hipócritas, rastreros e indeseables. ¡Pero qué buenos son los que callan! Hasta que alguien los delata y, entonces sí, entonces claman al cielo; porque es más grave que alguien les deje con las vergüenzas al aire que el andar por la vida tapándose únicamente con su silencio cómplice. A lo peor, algunos tienen en sus manos la educación de una generación que, gracias a dios, les sobrepasa.

domingo, 28 de marzo de 2010

viernes, 19 de marzo de 2010

pensamientos

Algún día los Nobel merecerán el Premio "Miguel Delibes". Algún día.





Yolanda dijo...

Totalmente de acuerdo. Por suerte, Delibes estaba y estará siempre por encima de esas minucias.
Un saludo.
21 de marzo de 2010 00:23

viernes, 12 de marzo de 2010

Don Miguel, maestro


No resulta difícil imaginarle paseando Portugalete a la sombra del inacabado templo herreriano, o sentado en un banco de Campo Grande. Quizás Quico, mientras echa pan a las palomas, le mira de reojo, con una media sonrisa entre pícara y complaciente; y Azarías, con la "Milana bonita" posada en su hombro, le saluda desde una vieja casa que se abraza a la Antigua como en un respiro agónico.
Delibes es el alma del castellano, quien supo darle vida desde los rincones más inóspitos. Recuperó las voces de los muertos y de los vivos, se adentró en la memoria universal sin abandonar su patria chica. Podemos ver en su mano, en su pluma, la Castilla que se recoge desde la montaña palentina al Valle del Tiétar, en todo su esplendor; la Castilla machadiana, unamuniana, la Castilla mística de Teresa y Juan de la Cruz, la Castilla recia y áspera, de ronco sonar y frío despertar; la Castilla amplia y cercada, abandonada y silenciosa, de músicas de raíz profunda y ritmos acompasados a "tempo" de la hoz o el golpe sobre la reja.
Se lleva Don Miguel un trozo de nosotros revivido en cada uno de sus personajes que, según dice, son usted mismo. Y en esa comunión nos alentamos para sobrevivir al futuro, porque si algo le debemos es su paso lento y su palabra cierta. Y le recordaremos como usted quiso, como un hombre bueno, que diría Machado, en el mejor sentido de palabra bueno.

Comentarios

xhandra dijo...
Qué hermosas palabras. Sin duda, don Miguel Delibes ha dejado en todos sus lectores una huella muy profunda. Qué lindo poder ser recordado de esta forma tan extraordinaria, ¿verdad? Un saludo.
14 de marzo de 2010 13:01