De como algunos siguen en las cavernas, tan felices. Y peor, quieren que los demás les acompañemos. Os transcribo "La paradoja de los monos y los plátanos".
Para ilustrar la necesidad de preguntarse el por qué de las cosas, la necesidad de cuestionarse lo establecido, la necesidad de conocer las propias creencias y desafiarlas regularmente, contaré hoy la paradoja de los monos y los plátanos.
En un experimento se metieron cinco monos en una habitación. En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unos plátanos. Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para acceder a los plátanos, los experimentadores rociaban al resto de monos con un chorro de agua fría. Al cabo de un tiempo, los monos asimilaron la conexión entre el uso de la escalera y el chorro de agua fría, de modo que cuando uno de ellos se aventuraba a ascender un busca de un plátano, el resto de monos se lo impedían con violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se atrevía a subir por la escalera.
En ese momento, los experimentadores extrajeron uno de los cinco monos iniciales e introdujeron uno nuevo en la habitación.
El mono nuevo, naturalmente, trepó por la escalera en busca de los plátanos. En cuanto los demás observaron sus intenciones, se abalanzaron sobre él y lo bajaron a golpes antes de que el chorro de agua fría hiciera su aparición. Después de repetirse la experiencia varias veces, al final el nuevo mono comprendió que era mejor para su integridad renunciar a ascender por la escalera.
Los experimentadores sustituyeron otra vez a uno de los monos del grupo inicial. El primer mono sustituido participó con especial interés en las palizas al nuevo mono trepador.
Posteriormente se repitió el proceso con el tercer, cuarto y quinto mono, hasta que llegó un momento en que todos los monos del experimento inicial habían sido sustituidos.
En ese momento, los experimentadores se encontraron con algo sorprendente. Ninguno de los monos que había en la habitación había recibido nunca el chorro de agua fría. Sin embargo, ninguno se atrevía a trepar para hacerse con los plátanos. Si hubieran podido preguntar a los primates por qué no subían para alcanzar el alimento, probablemente la respuesta hubiera sido esta “No lo sé. Esto siempre ha sido así”.
“Cada vez que un Ayuntamiento coloca una estatua en una rotonda, Rodin, Miguel Ángel y Bernini torturan a un gatito”.
sábado, 24 de abril de 2010
esto siempre ha sido así
domingo, 18 de abril de 2010
sin anestesia ni nada
De repente, alguien se levanta por la mañana con tanto ocio en las manos que no es capaz de hilar algo más sólido que semejante ocurrencia:
http://www.hoy.es/v/20100416/sociedad/quiero-profe-20100416.html
Pues bien, amiga Ana B., como no veo materia para debatir sino para escupir al modo, solamente le ofrezco esta reflexión:
¿Cómo se siente usted al volver al trabajo después de un mes de vacaciones? Mal, ¿verdad? ¡Pues imagínese cómo me siento yo después de dos meses!
Comentarios
Yolanda dijo...
Siento haber perdido parte de mi precioso tiempo leyendo este "comentario". Si es lo que yo digo: debería haber más horas, más días y más años de colegio porque algunos no aprenden modales y educación ni aunque vivan mil años. ¡Y, encima, a los profes nos gusta nuestro trabajo! Es que tenemos una suerte...
Un saludo.
19 de abril de 2010 00:07
http://www.hoy.es/v/20100416/sociedad/quiero-profe-20100416.html
Pues bien, amiga Ana B., como no veo materia para debatir sino para escupir al modo, solamente le ofrezco esta reflexión:
¿Cómo se siente usted al volver al trabajo después de un mes de vacaciones? Mal, ¿verdad? ¡Pues imagínese cómo me siento yo después de dos meses!
Comentarios
Yolanda dijo...
Siento haber perdido parte de mi precioso tiempo leyendo este "comentario". Si es lo que yo digo: debería haber más horas, más días y más años de colegio porque algunos no aprenden modales y educación ni aunque vivan mil años. ¡Y, encima, a los profes nos gusta nuestro trabajo! Es que tenemos una suerte...
Un saludo.
19 de abril de 2010 00:07
miércoles, 14 de abril de 2010
Y tú, ¿a quién crees más...
...a Galileo o a la iglesia?, ¿a Servet o a la iglesia?, ¿al Carbono 14 o a la iglesia?
Desde el pasado sábado 10 de abril y hasta el 23 de mayo estará expuesta en la catedral de Turín la Sábana Santa, el sudario que, según la iglesia, envolvió el cuerpo de Jesús.
Hace años, todavía se mantiene parte de la tradición, durante la Semana Santa se podían ver en televisión películas “de romanos”, como “Ben-hur” o “Quo vadis”. La demanda actual, más cercana al morbo que a la historia, exige documentales relacionados con la Síndone. Cada año --en versión corregida y aumentada-, nos cuentan lo mismo con idénticos resultados. Es decir, ni si ni no, ni todo lo contrario.
Para un cristiano no debería ser relevante si dicho sudario es auténtico, si acogió el cuerpo de Jesús, o no; para un ateo tampoco. La fe, entendemos, depende de hechos menos fantásticos y más reales. Juan Pablo II definió la Síndone como «una provocación a la inteligencia».
Por si fuera poco, la iglesia, en su continua campaña de márketing,-no se ha dado un momento de respiro en su larga historia-, ha decidido que las mujeres creyentes que hayan abortado, pecado que conlleva la excomunión, podrán ser absueltas si peregrinan a Turín en este mes y medio y se confiesan allí.
A partir de ahí se multiplican las ofertas de las agencias de viajes. Y, cómo no, también rebosará el cepillo de la iglesia con semejante negocio.
Ahora vas a clase y les dices a los alumnos que estudien. Entre CR9, el C14 y los manejos eclesiásticos, no van a saber con qué quedarse.
Desde el pasado sábado 10 de abril y hasta el 23 de mayo estará expuesta en la catedral de Turín la Sábana Santa, el sudario que, según la iglesia, envolvió el cuerpo de Jesús.
Hace años, todavía se mantiene parte de la tradición, durante la Semana Santa se podían ver en televisión películas “de romanos”, como “Ben-hur” o “Quo vadis”. La demanda actual, más cercana al morbo que a la historia, exige documentales relacionados con la Síndone. Cada año --en versión corregida y aumentada-, nos cuentan lo mismo con idénticos resultados. Es decir, ni si ni no, ni todo lo contrario.
Para un cristiano no debería ser relevante si dicho sudario es auténtico, si acogió el cuerpo de Jesús, o no; para un ateo tampoco. La fe, entendemos, depende de hechos menos fantásticos y más reales. Juan Pablo II definió la Síndone como «una provocación a la inteligencia».
Por si fuera poco, la iglesia, en su continua campaña de márketing,-no se ha dado un momento de respiro en su larga historia-, ha decidido que las mujeres creyentes que hayan abortado, pecado que conlleva la excomunión, podrán ser absueltas si peregrinan a Turín en este mes y medio y se confiesan allí.
A partir de ahí se multiplican las ofertas de las agencias de viajes. Y, cómo no, también rebosará el cepillo de la iglesia con semejante negocio.
Ahora vas a clase y les dices a los alumnos que estudien. Entre CR9, el C14 y los manejos eclesiásticos, no van a saber con qué quedarse.
domingo, 11 de abril de 2010
totalitarismo de la indiferencia
Nuestros alumnos se aburren, y lo dicen. Y mientras lo digan algo habremos hecho bien. Aún les queda ese rescoldo de rebeldía en medio de una sociedad blanda, abúlica y pusilánime. En su haber debemos anotar una crítica que pretende dar un toque de atención sobre nuestros métodos, más cuando vemos cómo nos sobrepasa la demanda de una enseñanza más adecuada al siglo XXI.
La sociedad que nos toca vivir no facilita mucho las cosas. Los que tuvimos la suerte, y digo bien por lo que nos ha aportado a nuestro curriculum vitae personal, de pasar el Rubicón del 75- incluso tenemos en la retina alguna carrera delante de los “grises”-, echamos de menos esa rebeldía aderezada con dosis de madurez.
Joseph Ramoneda, periodista, lo llama totalitarismo de la indiferencia, y Gandhi hablaba del “silencio de la gente buena”. Nuestros gobernantes han conseguido, con ayuda de la Constitución del 78 y numerosas leyes hechas a medida que la contradicen sobremanera, ajustar el modelo social a sus necesidades e intereses con guante blanco o negro según los casos. Naces y ya eres de derecha o izquierda como eres del Madrid o del Barça. Y ellos, los que nos des-gobiernan, tan felices viendo cómo disfrutamos del “pan y circo” en tanto ellos disfrutan del “pan y chuletas”, del “circo y el teatro”.
¿Cómo hemos llegado a este estado de pasividad?, ¿Por qué cuando alguien da un puñetazo en la mesa se convierte en culpable?. ¡Qué bueno es quien calla! Estamos rodeados de personas buenas: incompetentes, barriobajeros, hipócritas, rastreros e indeseables. ¡Pero qué buenos son los que callan! Hasta que alguien los delata y, entonces sí, entonces claman al cielo; porque es más grave que alguien les deje con las vergüenzas al aire que el andar por la vida tapándose únicamente con su silencio cómplice. A lo peor, algunos tienen en sus manos la educación de una generación que, gracias a dios, les sobrepasa.
La sociedad que nos toca vivir no facilita mucho las cosas. Los que tuvimos la suerte, y digo bien por lo que nos ha aportado a nuestro curriculum vitae personal, de pasar el Rubicón del 75- incluso tenemos en la retina alguna carrera delante de los “grises”-, echamos de menos esa rebeldía aderezada con dosis de madurez.
Joseph Ramoneda, periodista, lo llama totalitarismo de la indiferencia, y Gandhi hablaba del “silencio de la gente buena”. Nuestros gobernantes han conseguido, con ayuda de la Constitución del 78 y numerosas leyes hechas a medida que la contradicen sobremanera, ajustar el modelo social a sus necesidades e intereses con guante blanco o negro según los casos. Naces y ya eres de derecha o izquierda como eres del Madrid o del Barça. Y ellos, los que nos des-gobiernan, tan felices viendo cómo disfrutamos del “pan y circo” en tanto ellos disfrutan del “pan y chuletas”, del “circo y el teatro”.
¿Cómo hemos llegado a este estado de pasividad?, ¿Por qué cuando alguien da un puñetazo en la mesa se convierte en culpable?. ¡Qué bueno es quien calla! Estamos rodeados de personas buenas: incompetentes, barriobajeros, hipócritas, rastreros e indeseables. ¡Pero qué buenos son los que callan! Hasta que alguien los delata y, entonces sí, entonces claman al cielo; porque es más grave que alguien les deje con las vergüenzas al aire que el andar por la vida tapándose únicamente con su silencio cómplice. A lo peor, algunos tienen en sus manos la educación de una generación que, gracias a dios, les sobrepasa.
domingo, 28 de marzo de 2010
reflexiones de un ateo
viernes, 19 de marzo de 2010
pensamientos
Algún día los Nobel merecerán el Premio "Miguel Delibes". Algún día.
Yolanda dijo...
Totalmente de acuerdo. Por suerte, Delibes estaba y estará siempre por encima de esas minucias.
Un saludo.
21 de marzo de 2010 00:23
Yolanda dijo...
Totalmente de acuerdo. Por suerte, Delibes estaba y estará siempre por encima de esas minucias.
Un saludo.
21 de marzo de 2010 00:23
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