viernes, 15 de marzo de 2013

No son los maestros, estúpido.

            Si un aspirante a maestro desconoce por dónde pasa el Duero, no diferencia entre “basta” y “vasta”, ignora la localización de Navarra o el nombre de los Reyes Católicos, es justo que no supere una prueba de oposición, por mucho que se haya afanado en conocer todas las leyes educativas- que no son pocas-, y sea un experto pedagogo. Y celebramos que así haya sido en la Comunidad de Madrid, lo que no debería ser noticia. La noticia sería que sí hubieran superado esa prueba con lagunas tan profundas. La noticia está en la hemeroteca, en aquellos maestros que aprobaron a estos candidatos la Primaria, la Secundaria…, y en quienes les dieron el título de Maestros tras cumplir los tres cursos preceptivos de formación.
           Aunque eso, en la España que vivimos, estaría dentro de lo normal o, mejor dicho, de lo que algunos consideran normal. Es normal, es norma, que un político que esté imputado por la justicia siga en su cargo, que un condenado por acoso sexual pueda presentarse a unas elecciones, que alguien imputado por numerosos “presuntos” delitos observe desde su trono cómo se alargan los procesos, cómo se alternan los jueces y, cómo, finalmente, esos “presuntos” delitos prescriben.
Es norma que si un ciudadano da su voto al político que encabeza una lista, por añadidura tenga que tragar con una retahíla de nombres- muchas veces desconocidos, y otras conocidos pero no de su agrado-, por aquello de las listas cerradas. Es norma que en muchas ocasiones el hemiciclo del Congreso presente muchos vacíos, especialmente si hay fútbol; es norma que muchos medios de comunicación se deban a una ideología, incluso aquellos que pagamos con nuestros impuestos; es norma que muchos profesores ejerzan sin ningún tipo de concurso-oposición porque así lo decide el obispo de turno en base a unos acuerdos con la Santa Sede que datan de 1976 y 1979; es norma que ningún partido político se haya planteado cuestionar estos acuerdos que, además, contradicen tan rotundamente nuestra Constitución en cuanto permiten que “los españoles no seamos iguales ante la Ley”.
          Se considera normal, por eso no dimiten, que nos gobiernen tantos y tantos políticos incapaces de hilvanar dos frases seguidas con la debida corrección si no tienen un papel delante; y se considera normal que esos mismos políticos voten a favor de una nueva Ley de Educación cada cuatro años, como si la brecha que han abierto con su negligencia en tan capital asunto pudiera cicatrizar a base de parches y cataplasmas.
         Es normal que alguien que gana cientos de miles de euros conozca el Duero- seguramente por sus vinos- y hasta el Caribe. No es normal que quien no pisa la calle, no da ruedas de prensa por miedo a equivocarse, tropiece. Porque, ¿en qué lugar hubieran quedado nuestros diputados en ese examen de cultura general? No hace tanto, un periodista en la misma puerta del Congreso planteó preguntas semejantes a los poco atrevidos a contestarlas. El balance fue, siendo generosos, pobre. No podemos exigirles, ciertamente, que conozcan las ciudades que recorre el Duero, lo justo es que valoremos su trabajo, su capacidad de gestión, que es para lo que les hemos elegido. Pues bien, ellos solitos han sido capaces de meternos en esta monumental estafa (que no crisis), son capaces de que cada día haya más desempleo y menos derechos, más pobreza y menos esperanza.
         Los maestros que no conocen el Duero no ejercen; los políticos que mienten, sí; los imputados, también; los condenados, también; los que vieron cómo prescribían sus “presuntos” delitos, también. Flaco favor hacen a nuestra profesión con estas ocurrencias. Pero nada nos sorprende, ya sabemos lo que contamos para ellos cuando no cesan de reducir recursos y derechos de quienes tenemos en nuestras manos el futuro de este país. A nosotros, a los que sí ejercemos, no nos preguntan por el Duero, ni tampoco por nuestras inquietudes, nuestros desvelos. No nos piden opinión cuando redactan una nueva Ley de Educación, no nos explican las numerosas incongruencias que nos obligan a vivir en el día a día. Y, nosotros, los que sí ejercemos, no tenemos siquiera un coche de lujo pagado por los ciudadanos para ir a nuestro trabajo. O a la peluquería.

domingo, 10 de marzo de 2013

Ni Papas

Tenemos un gobierno que no sabe

y una oposición que no se entera:

Rubalcaba naufraga con su nave

y a Rajoy casi nunca se le espera.

...

Tenemos un bonito “parlamiento”;

a menudo, de inhóspitos estrados

que ocupan numerosos imputados

esperando algún sobreseimiento.

...

No tenemos a quien encomendar

fatigas, hastíos, penas, harturas,

y Papa “non habemus”, renunció.

...

En Roma votan a quien va a mandar

a obispos, a monjas, frailes y curas.

En España no renuncia ni dios.



Más sonetos breves en:

http://lacomunidad.cadenaser.com/sonetos-breves/posts


domingo, 3 de marzo de 2013

Sobres

Sobremanera estoy sobreherido

por esta sobredosis sobrehumana

que sobrepasa toda sob(r)erana

paciencia; en fin, estoy sobre-cogido.

...

Es sobrenatural, sobresaliente,

el sobreprecio que sobrepagamos,

y, sobre todo, lo que sobreestimamos

a quien con sobres es sobreviviente.

...

Con sobresueldo bien se sobrelleva

el sobrenombre, y se sobrentiende

el sobrevuelo de sobres al viento.

...

No hay sobresalto que remueva

su trasero del trono y, sobriamente,

espera que se dé sobre-se-y-miento.





martes, 26 de febrero de 2013

Otraaaaa Ley de Educación

Así empieza...

Anteproyecto de ley orgánica para la mejora de la calidad educativa


EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

I

Los alumnos son el centro y la razón de ser de la educación. El aprendizaje en la escuela debe ir dirigido a formar personas autónomas, criticas, con pensamiento propio. Todos los alumnos tienen un sueño, todas las personas jóvenes tienen talento. Nuestras personas y sus talentos son lo más valioso que tenemos como país.

Todo bien, salvo que:

1) Esto no se lo cree ni el que asó la manteca.

2) Este pequeño párrafo incluye una falta de ortografía.

3) "Los alumnos son el centro y la razón de ser de la educación". Claro que, algunos asisten a clase en barracones, en edificios con goteras, sin calefacción, con recursos limitados, sin los profesores necesarios, se les suben las tasas, se les limitan las becas...

4) "formar personas autónomas". ¡Ja! Autónomas para coger un avión que les lleve a Alemania o a Uruguay a buscar trabajo.

5) "formar personas críticas". Y una vez lo hayamos conseguido, ya nos encargaremos nosotros con los medios de comunicación públicos que ellos mismos pagan, con un código penal adecuado, con dudosas actuaciones de las fuerzas de seguridad, de que no puedan ejercer esa crítica.

6) "formar personas con pensamiento propio", es decir, con nuestro propio pensamiento, que piensen como nosotros.

7) "Todos los alumnos tienen un sueño". Eso es verdad, pero las barreras para llegar a cumplirlo son infinitas.

8) "todas las personas jóvenes tienen talento". Sí, pero no les sirve de mucho porque están gobernados por personas que carecen de ese talento.

9) "Nuestras personas y sus talentos son lo más valioso que tenemos como país". Pues a ver si conseguimos que las personas de talento ocupen los cargos de responsabilidad, y quienes fabricaron sillones a la medida de sus posaderas se vayan de una santa vez, que su vocación de servicio a los ciudadanos ya está suficientemente sublimada. ¡Que no nos sirvan más, que nos salen muy caros sus servicios!

Y esto es solamente el principio...Pero no preocuparse, en un plazo de tres años podremos tener una nueva Ley de Educación, casi con toda seguridad peor que la anterior. ¡Y nos hablan de talento quienes han sido incapaces de llegar a un consenso en más de 30 años! ¡Tiene guasa!