lunes, 17 de septiembre de 2012

Imperdible

"... varias generaciones de maestros y maestras para lograr una enseñanza

que no se dirija a un niño privilegiado sino al niño único, a ese niño que

en el fondo son todos los niños, al margen de su sexo, clase, raza,

religión o capacidad."

"Porque es verdad que los niños van a la escuela a aprender una serie

determinada de saberes, matemáticas, geografía, ciencias naturales, pero

también a hablar con esa voz que sólo a ellos pertenece y que hay que saber

escuchar."

"Su voz, como la del poeta, es la otra voz, la voz que nos sitúa en el

ámbito de esas experiencias básicas, la del conocimiento, la del amor, la

de la imaginación, sin las que nuestro corazón se agostaría

inevitablemente."

"Por eso la escuela debe ser literaria y el maestro, antes que nada,

alguien que cuenta cosas."

"Un maestro no necesita para esta tarea que los niños le entiendan, debe

arreglárselas para que le sigan, para que vayan donde él va. Como el

flautista de Hamelin, debe contagiar a los niños su felicidad y su arma

para lograrlo son las palabras."

"Las palabras de la escuela deben ser ese *¡ábrete Sésamo!* capaz de abrir

las piedras y llevar al niño a la cueva donde se guardan los tesoros del

corazón humano."

"Se educa al niño para decirle que en este mundo, por muy raro que pueda

parecer, es posible la felicidad. Educar es ayudar al niño a encontrar

lugares donde vivir, donde encontrarse con los otros y aprender a

respetarles."

Gustavo Martín Garzo. http://elpais.com/elpais/2012/08/24/opinion/1345810291_873284.html